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17 de noviembre de 2013

Reportear entre 'narcos', 'autodefensas' y ciudadanos…

Juan Pablo Becerra Acosta.
“El problema es que las comunidades se dividen y se pelean una y otra vez. Surgen líderes criminales que envuelven a los más vulnerables, a los más codiciosos, y claro, a los más malos, a los hijos de puta, que los hay por montones, y han hecho de esta tierra calentana un campo santo interminable. Un mundo donde la desconfianza y el pánico han avanzado tanto que no parece que haya manera de revertirlos. Es la obsesión del dinero y el poder. Del: ‘A ver quién es más cabrón’”. Reportero “de a de veras” en los medios de Milenio Diario Juan Pablo Becerra-Acosta hace el relato crudo de cómo se vive en Michoacán, el texto se publicó el 28 de octubre del 2013, en la sección Acentos.

Regresé una vez más a Tierra Caliente este fin de semana. Ya perdí la cuenta de las veces que varios compañeros fotógrafos, camarógrafos y operadores de LiveU hemos venido a Michoacán desde mayo. No deja de doler este lugar. Siempre hay violencia, enfrentamientos, muertes, ejecuciones, desaparecidos, desplazados, miedo. De hecho, terror. Todos dicen querer paz y pocos, o nadie, hacen algo concreto para establecerla. ¿Los gobiernos locales, el estatal o el municipal? Nada. Ellos son júniores a la espera de su papi federal. Y mientras tanto, lentamente la Tierra Caliente se desangra sin cesar.
La belleza de las tierras michoacanas no deja de sorprenderme. Es una tierra fértil, generosa, que ofrece mango, limón, aguacate, papaya, plátano. Son productos que se consumen en todo el mundo. Los michoacanos podrían vivir tan bien. Es una tierra de gente amable, alegre, hermosa también. Si uno pasea por las noches en Morelia puede andar por las calles plácidamente, beber en una terraza, comer en otra. El Centro usualmente está lleno de gente que simplemente quiere gozar estar viva. Ver una buena película. Reír. Bailar. Charlar en paz.
Y cuando uno sale por las noches en los poblados de Tierra Caliente, lo mismo. Cuando uno entabla conversación con los calentanos, con la gente sencilla y trabajadora del campo, son amables, generosos, atentos, cordiales, incluso amistosos y hasta cariñosos.
El problema es que las comunidades se dividen y se pelean una y otra vez. Surgen líderes criminales que envuelven a los más vulnerables, a los más codiciosos, y claro, a los más malos, a los hijos de puta, que los hay por montones, y han hecho de esta tierra calentana un campo santo interminable. Un mundo donde la desconfianza y el pánico han avanzado tanto que no parece que haya manera de revertirlos. Es la obsesión del dinero y el poder. Del: “A ver quién es más cabrón”.
Hace más de un mes un par de líderes de las autodefensas me habían confiado que pretendían avanzar hacia Apatzingán y “tomarla”, para liberarse definitivamente (según ellos) de Los caballeros templarios, que tanto los han asolado con sus extorsiones, secuestros y ejecuciones. Me parecía una balandronada. Me quemaba la información, pero la guardé hasta que, en dado caso, fuera inminente. El sábado cientos y cientos de ellos (mil tal vez), en vaya usted a saber cuántas camionetas (unas 500), avanzaron hasta las puertas de Apatzingán. Iban armados hasta los dientes, con escopetas, pistolas y fusiles. El Ejército les impidió ingresar armados, pero no evitó que avanzaran sin armas. Ocuparon el zócalo durante horas. Luego se fueron. Observé detenidamente los rostros de la gente. Salvo los otros, los de indeleble cara de hijo de puta, la mayoría era pueblo.
Este domingo salieron a las calles cientos de oriundos de Apatzingán. Estaban furiosos. Miradas de verdadero encabronamiento. Arremetían verbalmente contra los soldados y federales por haber permitido que las autodefensas entraran a su coto. Un coronel y otros mandos los calmaron, los recibieron y les dejaron en claro lo mismo que ayer: que ellos no alcahuetean a nadie, que simplemente vigilaban que no hubiera enfrentamientos.
Pero lo que me llama la atención es lo mismo que con las autodefensas: además de aquellos con cara de desgraciados y actitudes de tales, los rostros son de pueblo. Todos podrían ser, los de ayer y los de hoy, como dicen aquí, “primos”. Y no, son rivales que se siguen matando, rivales que se odian.
Francamente no veo cómo alguien pueda solucionar este infierno familiar…
twitter.com/@jpbecerraacosta

El tantra (y la salchicha) de Prem Dayal

Verónica Maza Bustamante.
“Éste no es un libro que enseña técnicas sexuales que los conviertan en contorsionistas del sexo para poder ser exhibidos en un circo. Y no es, tampoco, un libro de la moderna escuela ‘tántrica del new age’ que sugiere adaptarse a rituales raros que se consuman acariciándose con plumas de pavo real, rodeados de velas prendidas y envueltos en una nube tóxica de incienso; por lo tanto, no se preocupen, no tendrán que disfrazarse de hindúes, ponerse flores en los cabellos, embarrarse de aceites aromáticos, pasarse un cristal por el… sí, justo ahí, entendieron bien”. Dice Verónica Maza Bustamante en su columna El Sexódromo que ayer se publicó en los medios impresos de Milenio Diario.

Enlace: http://www.milenio.com/blogs/qrr/tantra-salchicha-Prem-Dayal_7_191450855.html

Éste no es un libro que enseña técnicas sexuales que los conviertan en contorsionistas del sexo para poder ser exhibidos en un circo. Y no es, tampoco, un libro de la moderna escuela ‘tántrica del new age’ que sugiere adaptarse a rituales raros que se consuman acariciándose con plumas de pavo real, rodeados de velas prendidas y envueltos en una nube tóxica de incienso; por lo tanto, no se preocupen, no tendrán que disfrazarse de hindúes, ponerse flores en los cabellos, embarrarse de aceites aromáticos, pasarse un cristal por el… sí, justo ahí, entendieron bien”.
Así presenta Prem Dayal —maestro de meditación y terapeuta, director teatral y fundador del Osho Meditation Center en México— su nueva publicación editada por Grijalbo: Tantra y Salchicha. La vía sabrosa al sexo sagrado, la cual une, en 332 páginas, dos aspectos de la vida de todo ser humano, llamados por el autor “la salchicha” y “el tantra”.
La primera se refiere al aspecto de nuestra existencia conectado a la función biológica, “al programa instintivo funcional para preservar la vida y la continuación de la especie. En otras palabras, al instinto de defenderse, sobrevivir y reproducirse”, siendo también lo que nos permite percibir el placer y el dolor, poniéndonos en comunicación con el mundo externo.
El Tantra, para Prem Dayal, es el principio opuesto a la Salchicha: “Corresponde al aspecto espiritual del ser humano: la conciencia, el amor, la creatividad, la poesía y todo aquello que nos distingue de los animales”.
Bajo estas premisas, el también autor de ¡Me vale madres! Mantras mexicanos para la liberación del espíritu, nos invita a acompañarlo en un viaje a través de su vida, de aquello que ha experimentado en ese mundo de fuera y el de adentro que menciona en su tesis, y ha explotado como artista ecléctico que también se ha dedicado a la reflexión y análisis durante años vividos en Europa, Asia y México.
Con ese sentido del humor presente siempre en sus escritos, en sus conferencias y en sus charlas, nos abre la puerta del infierno, nos recuerda a John Lennon, nos habla de “la hueva de ser buenos” y de la meditación a través de parábolas, fábulas e historias diversas, chuscas pero que explican muy bien lo que nos quiere decir sobre la posibilidad de llevar nuestra vida sexual con la frescura e intensidad de la consciencia pero sin renunciar al primitivo y sabroso calor de los sentidos.
No sé si un maestro serio y formal de tantra aprobaría este jocoso ejemplar, pero yo se los recomiendo porque la Salchicha Tántrica es aquella de la que yo he hablado aquí: esa posibilidad de trascender en el erotismo; de, como decía Osho, entrar en estadios de meditación y liberación sin que tengamos que volvernos gurúes, ooommmms forevers o cuasi santos que neguemos el placer de la carnita, la tentaleada, la enjundia y hasta el morbillo sabroso.
Así que les recomiendo su lectura y espero muy pronto tener la oportunidad de charlar con Prem Dayal para compartirles sus entretenidas y sabias palabras.

El buzón de Verótika
La sexóloga Susana Caracheo participó en el IX Congreso Nacional de Educación Sexual y Sexología organizado por la FEMESS, hace dos semanas, en Aguascalientes. Ella llevó su proyecto “Sácale una foto a tu vagina”, sobre el que ya he hablado en este espacio, y me envió una breve reseña del taller que impartió para que la comparta con ustedes.

Un taller controvertido
Viernes 7.30 p.m. Óscar Chávez Lanz me ha destinado este espacio y esta hora de manera estratégica para que él, a través de las edecanes, pueda estar dirigiendo e impidiendo el acceso a hombres. Se ha enojado más de uno. Un médico ginecólogo le dijo molesto: “Yo he visto muchas de ésas” (vulvas). Óscar le contestó: “Si no se trata de que hayas visto muchas sino de que tengas una, por lo tanto, ¡no entras!”. Fue mi ángel guardián.
Entraron 45 mujeres. No fue fácil, fue un taller controvertido, pues para poderte tomar una foto así, un close up a tu vulva, tienes que enfrentarte con tu moral, con los tabúes, con la religión, la familia, las miradas…
Hubo enojos: “No se llama vagina, se llama vulva”. Es un manejo estratégico, porque resulta que de lo que se trata es de romper tabúes, y el tabú mayor, ese que topa, es la vagina, lo que está escondido, la vagina silenciosa y silenciada. La foto es a la vulva, pero si de romper se trata, vayamos a lo que más nos conflictúa.
Ilustración: Sandoval.
Hubo comentarios atrevidos: “¡Que se abran los labios!”. “¡Todas nos tenemos que tomar la foto, todas!”. Una chica, de plano se fue de la sala. “Perdón —me dijo—, pero por mis principios yo no puedo estar aquí.”
Los ánimos estaban exaltados y yo pensé: “No hay mujeres indiferentes ante su intimidad”. No se forzó a nada, ni a abrirse. No era obligatorio. “¿Sabes? —me dijo una chica—, acabo de hacer algo hermoso, rompí la barrera del silencio y me siento una mujer más completa”. Su cara estaba radiante, se había quitado un gran peso de encima.
La encargada de tomar las fotos fue Frida Ezban, quien hizo tomas magníficas. Dieciocho mujeres se formaron. Hubo varias chicas que le pedían a Frida que también les tomara una foto con su celular, para llevarla consigo.
¿Mi objetivo? Hacer unicidad de la corporalidad femenina con los genitales; de explorarnos desde el placer, no desde el dolor; de gustarnos y, cuando lo deseemos, compartirlo. Como decía una de las asistentes: “¡Que mis dos labios, los de arriba y los de abajo, sonrían siempre!”.
Desde el fondo de mi corazón anhelo que las mujeres dejemos de silenciar nuestros genitales, que los exploremos, los disfrutemos y nos sintamos orgullosas de nosotras mismas.
Susana Caracheo

No he logrado encontrar algún artículo que mencione QUÉ HACER cuando un hombre se da cuenta que estuvo, está, infectado del Virus del Papiloma Humano. ¿Se debe medicar, qué riesgos presenta, lo puede transmitir aunque los síntomas (verrugas) ya no estén presentes?
Gonzalo

Mi estimado Gonz, la mayoría de los hombres que contraen el Virus del Papiloma Humano nunca presentará síntomas o problemas de salud, aunque pueden desarrollar verrugas genitales que derivarían en cáncer de pene, de ano o de cavidad orofaríngea.
La página de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades nos dice que cerca del uno por ciento de los hombres sexualmente activos tendrá verrugas genitales en algún momento, las cuales aparecen en pene, testículos, ingle, muslos, ano y su alrededor, pudiendo ser elevadas, planas o en forma de coliflor y presentarse solas o en grupos. Por lo general no duelen y se podrán ver a simple vista.
Si no hay verrugas pero se cree ser portador porque el estudio de la pareja dio un resultado positivo, se puede realizar una colposcopía o visión con lente de aumento, realizarse un test de ADN para realizar un diagnóstico más certero (la toma de muestra se realiza con un pequeño cepillo) o una biopsia dirigida a la lesión.
No existe ningún tratamiento o cura para el VPH, pero las verrugas se pueden tratar con medicamentos, cirugía (para extirparlas) o destruir mediante congelación. Meses después del tratamiento puede que vuelvan las verrugas, por lo que es posible que se requiera hacerlo varias veces. De no ser tratadas, quizá desaparecerán por sí solas, se mantengan igual o crezcan (en número o en tamaño). No se convertirán, por fuerza, en cáncer, y no se sabe a ciencia cierta si al desaparecer éstas, el virus deja de contagiarse.
Los condones pueden reducir la posibilidad de contraer el VPH o de padecer enfermedades relacionadas con el virus si se utilizan en todas las relaciones sexuales, desde el comienzo hasta el final. Si tienes 26 años de edad o menos, puedes considerar la vacuna contra el papiloma.
elsexodromo@hotmail.com
@draverotika

En tierra de nadie, los cacicazgos en México

Fernando Ramírez López.
El sistema político mexicano ha vivido, más allá del discurso decorativo de la revolución, en buena medida del arreglo concreto al margen de la ley. La componenda y la corrupción son su base de sustento. Por ello quizá no fuimos a plenitud, pero si con sus bemoles una dictadura militar, feroz e ideológica, por eso no somos una democracia moderna ni un país desarrollado. Somos una dictablanda con un peculiar arreglo político.
Por Fernando Ramírez López

Eduardo Iduñate Ramírez
Para Eduardo Iduñate Ramírez, por su amplia visión de la hermandad mundial.

“Lo que más satisfacción me da, lo que me hace sentir más pleno y rebosante de vida, es meter miedo a los demás. Tuve que aprenderlo cuando me convertí en cacique de este pinche pueblo. Al principio pensé que me costaría trabajo. Pero luego que maté a una docena de estos jodidos pueblerinos, la mitad a balazos, la otra mitad a golpes de machete, y al resto del pueblo se dio cuenta que yo podía asesinar a quien fuera por capricho e impunemente, empezaron a tenerme miedo”.
Jorge Hernández Campos. Soliloquio del cacique.

El sistema político mexicano ha vivido, más allá del discurso decorativo de la revolución, en buena medida del arreglo concreto al margen de la ley. La componenda y la corrupción son su base de sustento. Por ello quizá no fuimos a plenitud, pero si con sus bemoles una dictadura militar, feroz e ideológica, por eso no somos una democracia moderna ni un país desarrollado. Somos una dictablanda con un peculiar arreglo político. El agente de esta intermediación, es una figura que está en la matriz histórica del país y que evoluciona de acuerdo, casi siempre a sus cambios y representaciones, es la de los cacicazgos. Rural, sindical, urbano, empresarial, académico, cultural y delictivo; el cacique es nuestro Jano Bifronte, patrón de su comunidad, proveedor, ley última, opresor cariñoso, asesino y criminal; dispuesto al acuerdo mientras no se discuta su última palabra e instrumento del poder presidencial, si le conviene.
Jorge Hernández
Campos.
En un mundo de leyes y de gobiernos “electos democráticamente”, el cacique ha evolucionado hacia otras formas de control y apariencia. El reto fundamental asentimos, el gobierno en turno es el de ejercer un real control político y no solamente conformarse con emitir las denominadas reformas sociales.
Se han roto los puentes de acuerdo y de entendimiento que durante largo tiempo funcionaron; porque desde hace varios sexenios el presidente de la república ha querido enviar a los caciques al museo de la historia, sin lograrlo y complicando terriblemente el escenario nacional, hasta lograr hacerlo tierra de nadie.
¿Qué es el caciquismo?. La descripción más usual es aquella que lo define como un grupo de personas muy influyentes, déspotas y autoritarias. Los caciques como los caudillos, son actores en sistemas clientelares. Si bien podemos concentrarnos en caciques individuales, estos deben considerarse como representantes de sistemas mayores. En otras palabras el cacique es un hombre del poder de acuerdo a su ámbito de influencia y no un caudillo.
Los niveles de caciquismo son esencialmente de carácter nacional, estatal, regional, municipal y comunitario. La visión de que el único cacique de México está en “Los Pinos” ha perdido vigencia sobre todo en los últimos años, sentencia que fue válida cuando mucho hasta la conclusión del lopezportillismo en 1982. A partir de ahí se descompuso la frágil fuerza del fiel de la balanza.
Las reglas del juego ahora son diferentes, en particular las ha cambiado el crecimiento de las fuerzas económicas grupusculares, del ejército y de los cuerpos policíacos; pero sobre todo la actual composición de los grupos delictivos, cuyo ámbito e influencia natural siempre había sido el control de los giros negros y la trata de blancas; ahora han avanzado en el manejo de otros ámbitos de operación, como es el caso del control del tráfico de armas, narcotráfico, secuestro, casinos y cobro de uso de suelo; es decir han acotado al poder presidencial para volverlo víctima de ellos, incluso en algunos casos de los niveles estatal y municipal, han llegado a mezclarse con las autoridades establecidas, convirtiéndose en bloques de poder herméticos; de ahí la minimización de figura presidencial, que en su cambio evolutivo en aspectos electorales y de derechos humanos perdió la brújula del control que los tuvo siempre domeñados, se salieron de su órbita y esto ha generado la consecuente falta de autoridad sobre ellos antes ejercida de forma efectiva.
Los caciques en México pueden ser banqueros que reinan sobre créditos, autopréstamos, asociación con capitales extranjeros o líderes de colonias populares, lo mismo que jefes de cárteles del Golfo, del Pacífico, el Distrito Federal, Torreón o Durango; ellos son el poder real sobre el poder presidencial.
¿Cuál es el retrato inmejorable de un cacique o de una cacica?. En la literatura no escasean los retratos memorables de un Mariano Azuela en su obra Los Caciques, de Mauricio Magdaleno en el libro El Resplandor y sobre todo la creación de Juan Rulfo con Pedro Páramo, El Señor de la Media Luna, el Padre de Multitudes, el del derecho de pernada, el dueño de la vida y la muerte en la Comala interminable.
En el cine mexicano hay también retratos extraordinarios, el cacique de Río Escondido de Emilio Fernández, Rosauro Castro con Pedro Armendáriz, con una presencia y tal señoría que intimida y acorrala.
¿Cómo hacerle justicia a las memorias de Gonzalo N. Santos? las cuales se publicaron en 1987, describiendo al casi eterno cacique de San Luís Potosí. El Alazán Tostado, el señor del Gargaleote.
Todo marca a Santos: sus frases cáusticas, sus apetitos desembozados, su ostentación machista, lo que queda en claro es que si de algo se distancia es de los hábitos de la modernización.
Las instituciones caciquiles han variado con el correr del tiempo, pues fueron unos los caciques de los señoríos al momento de la conquista, otros los de las comunidades indígenas coloniales, los del México independiente, liberal y revolucionario; finalmente están los contemporáneos del Siglo XX y de las primeras décadas del XXI.
El desarrollo económico posterior a la Segunda Guerra Mundial, la industrialización y la urbanización permitieron trasladar, con modificaciones al cacicazgo de su origen rural al escenario industrial y sin variar de objetivo: como un sistema de intermediación que sirvió de sostén al PRI y de control de las demandas y acciones del proletariado. La urbanización es el fenómeno demográfico que caracterizó a la sociedad mexicana post revolucionaria y el caciquismo se adaptó al nuevo ambiente, específicamente en las zonas de asentamientos marginales e irregulares, invadidas por las olas de migrantes que necesitaban de un solar donde establecerse y aún tenían consigo todo el bagaje de la cultura cívica campesina.
A finales del Siglo XX y como un ejemplo entre centenares se tiene a la antigua afanadora Guadalupe Buendía Torres, alías “La Loba” en su momento encarcelada y que con auxilio de su familiares y un grupo de incondicionales, construyó un impresionante cacicazgo en la zona conurbada del Estado de México, gracias al control sobre el organismo descentralizado de agua potable, alcantarillado y saneamiento de Chimalhuacan y desde luego, el efectivo apoyo que dio y recibió del PRI.
Con la pérdida de las elecciones de Francisco Labastida en su competencia a la presidencia de la república en el 2000 y la llegada del PAN, se da un quiebre que llevó al titular del ejecutivo a perder el control de los caciques políticos del país, debido a que durante doce años navegaron a la deriva y en consecuencia adquirieron su propio rumbo y autonomía, al no tener quien los dirigiera y ahora con la llegada y falta de experiencia de Peña Nieto con su nuevo equipo de colaboradores, han llevado al país casi al filo de la anarquía, nadie lo respeta, todo es una crisis institucional.
La corrupción contaminó a líderes, caciques, advenedizos, empresarios, banqueros, contratistas, gobernadores, funcionarios públicos, presidentes municipales, al ejército, policías, jueces y legisladores.
Considerando además el crecimiento descomunal de numerosos partidos políticos nacionales y locales, generaron una lucha de intereses particulares dejando de lado la estabilidad nacional, no compartimos la tesis de cacicazgos violentos y entregados a negocios ilícitos, pero lo que sucedió fue una pérdida de control y de rumbo de un modelo caciquil que se deformó.
Hoy los que mandan son los Z y los Chapos, los penales los controla la delincuencia y los cacicazgos emergentes se entremezclan con negociaciones en el poder turbias y con el crimen.
Han sepultado a La Quina, a Elba Esther Gordillo, a Jonguitud Barrios y la cabeza de Romero Deschamps ya está en la guillotina.
El descontrol y la falta de autoridad han derivado en la configuración de un país sin orden institucional. Por tanto lo deseable es la lucha ordenada de la sociedad civil, cuya meta debe ser   la construcción de un nuevo modelo político organizado.
En el México agitado del 2013 ya nadie se salva, el proceso de reconstrucción es largo y pesado, pero sobre todo tenemos un país carente de liderazgos de base, los caciques son hoy la cara desfigurada del poder, se transformaron de ser los salvajes salvaguardas del orden comunitario, a convertirse en los usufructuarios del poder en nuestra sociedad nacional; para ser ahora disfrazados de gobernadores, presidentes municipales, jefes de zona militar, cardenales, directores de banco, dueños de empresas nacionales y trasnacionales, en síntesis ni diputados, ni senadores, ni magistrados mandan; ahora llegó el terror por asalto a las instituciones que durante siglos por absurdo que parezca, los caciques mantuvieron controladas en un país hoy desvencijado. Qué lástima.
Email: licfernandora@hotmail.com
Celular: 871 163 3813
www.globedia.com

Joaquín Sabina - 19 días y 500 noches

Lo malo del amor es que llega un momento en que se acaba, nos dice Joaquín Sabina


Apocalipsis a la mexicana

Roberto Orozco Melo.
En su columna Hora Cero que le publican varios medios regionales de Coahuila el abogado, escritor, periodista y político originario de Parras de la Fuente Roberto Orozco Melo escribe acerca de lo que significa un viaje al Distrito Federal, el texto fue tomado de la página web de El Siglo de Torreón y se publicó el pasado 17 de octubre del 2013
      
Ir a la Ciudad de México, aunque sea por unos días, representa la oportunidad de presenciar el terrible panorama que podrían presentar, en un futuro no muy lejano, algunas de nuestras poblaciones si permitimos su desmesurado crecimiento y el derroche de recursos fiscales en la inútil burocracia que tiene a su cargo el saneamiento ambiental.
"Contaminación del ambiente" resulta un término demasiado genérico y bastante manoseado, como para dar una idea exacta del hecho tan grave que califica. No se trata solamente del olor a podrido que producen los humos industriales que envuelven con un gris ominoso a nuestras ciudades. Tan agresivo es para el provinciano recién llegado el rasposo ardor de garganta o la irritación ocular, como el emborrascamiento social y político de los presionados habitantes de la gran urbe.
Y en nuestra entidad, muchos saltillenses respiramos a diario gases venenosos. Una oscura capa formada por deletéreos de ácido sulfúrico cubre por tiempos cada vez más prolongados el cielo, otrora azul y transparente del estado; los vientos dominantes que corren de norte a sur se encargan de esparcir por toda la ciudad la gasificante producción de negligencia.
Los laguneros podrán, por otra parte, confirmar con casos concretos la tremenda frecuencia de enfermedades respiratorias o de la vista producidas por reacciones alérgicas al polvo, los desechos y los gases de la industria local.
Monclova agregó a sus múltiples problemas de urbanismo el de la polución. Altos Hornos es, sin dudarlo, el gran satisfactor de múltiples necesidades de trabajo, constante remunerador de sus muchos obreros, garantía de seguridad económica para sus familiares, pero al mismo tiempo constituye una seria amenaza contra la salud de la comunidad.
No deseo jugar a catastrofista, pero los hechos son plenamente comprobables. El hacinamiento de alrededor de veinte millones de habitantes en la capital de la República, aspirando el aire contaminado por la industria y las emanaciones carbonizas de cientos de miles de vehículos de motor en circulación constante, constituye un genocidio lento y sucesivo contra el que no se hace lo suficiente, aunque evidentemente todos lo advierten y resienten.

La propuesta no es, burdamente, optar por una renuncia ciega a mayores posibilidades de trabajo, que mucho se requieren, sino llamar la atención hacia un problema latente y creciente en muchas poblaciones de alta densidad demográfica y mínimos adelantos urbanísticos. Proyectar una industrialización como simple generador de salarios, sin contemplar la vida digna y saludable, moral y física de los ciudadanos, es planificar la desgracia.

La dictadura de las minorías

El Trapense.
“El avión estaba lleno; el monje rezaba el rosario cuando por el altavoz se escuchó la orden de desalojarlo “por razones técnicas”. Por disposiciones oficiales —sabrían después—, la nave requería tres azafatas y solo quedaban dos después del pleito, al negarse el capitán a volar con su contrincante. Pero ya se había pedido su relevo a la Ciudad de México —les explicaron— y todo era cosa de esperar. Al final, por una disputa entre dos, decenas de viajeros resultaron perjudicados la noche del domingo 20 de octubre, sin poder llegar a tiempo a sus casas en el DF o a conexiones hacia otros destinos”. Escribe El Cartujo (José Luís Martínez) en su espacio de Grupo Milenio.

El cartujo se aleja, busca un asiento y guarda silencio. En el aeropuerto de Monterrey, los demás pasajeros del vuelo 941 de Aeroméxico protestan, gritan, reclaman. Los empleados de la aerolínea los escuchan e intentan calmarlos. En dos horas, tal vez, podrán irse, les dicen. Una discusión entre una azafata y el capitán ha provocado el problema.
El avión estaba lleno; el monje rezaba el rosario cuando por el altavoz se escuchó la orden de desalojarlo “por razones técnicas”. Por disposiciones oficiales —sabrían después—, la nave requería tres azafatas y solo quedaban dos después del pleito, al negarse el capitán a volar con su contrincante. Pero ya se había pedido su relevo a la Ciudad de México —les explicaron— y todo era cosa de esperar. Al final, por una disputa entre dos, decenas de viajeros resultaron perjudicados la noche del domingo 20 de octubre, sin poder llegar a tiempo a sus casas en el DF o a conexiones hacia otros destinos.
¿En cuántas partes del mundo sucede algo así? No importa en realidad. En el Distrito Federal nos hemos acostumbrado a la dictadura de las minorías, generalmente impunes cuando se cubren con el manto sagrado de la lucha social, de la rebeldía contra las instituciones o los resultados electorales. Pueden suspender clases en las escuelas públicas, en ocasiones durante semanas o meses, o trastornar el tráfico, o cerrar las carreteras de acceso y salida de la capital del país. Nadie les hace nada y desde sus tribunas los radical chics, algunos de ellos literalmente de telenovela, justifican y celebran sus acciones con palabrería anacrónica y tendenciosa.
Un viejo conocido del monje se fue a trabajar a Alaska. Estuvo allá dos años, limpiando instalaciones bancarias, ahorrando todo lo posible para montar un negocio en México. Al regresar, compró un pequeño restaurante cercano a la Secretaría de Gobernación, en la calle de Bucareli. Los plantones, las marchas, los cortes frecuentes a la vialidad lo llevaron a la quiebra en unos cuantos meses. Ahora vive en Chicago como indocumentado; no piensa regresar a este lugar donde al parecer solo Tepito es territorio libre.
En el 2006, una empresa de fotocopias aledaña al Monumento a la Revolución prosperaba por su buen servicio y por funcionar las 24 horas. Desde cualquier punto de la ciudad llegaban clientes, seguros de resolver sus urgencias en la materia, sin importar si era de madrugada. Pero se la llevó el diablo cuando el conflicto postelectoral se prolongó con el famoso plantón de Reforma.
Son solo dos ejemplos, pero hay muchos más de la perversa cruza entre la intolerancia de algunos y la ineptitud o cobardía de las autoridades —tanto capitalinas como federales— para garantizar los derechos de todos y no nada más de quienes amenazan e injurian para ganar o conservar prebendas. Dios los perdone.
Queridos cinco lectores, con el recuerdo de don José Sordo, creador de la editorial Aldus, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.

Reacomodo del Poder

René Delgado
Ballestgeros.
Apenas la semana antepasada (2 de noviembre) aseguraba René Delgado Ballesteros en su columna Sobreaviso: “Hay políticos que mueren sin saber de su talla de estadista como también hay pretendidos estadistas que mueren sin saber que su talla era la de una miniatura política. Algo de eso tienen las reformas estructurales que se vienen concretando, hasta ahora, a nivel legislativo. En el corto plazo, reacomodan los polos de poder y establecen una nueva correlación entre ellos; en el largo plazo, en su efecto final y firme, se estampa el sello de su grandeza o pequeñez”. Tomamos el texto para compartirlo de la página web de El Siglo de Torreón.

En política, generosidad y mezquindad no necesariamente son antónimos como tampoco lo son grandeza y pequeñez. En los juegos de poder, las palabras y las acciones siempre llevan un velo que, como protege, oculta su significado o su sentido manifiesto. Es el resultado de ellas, el beneficio o el perjuicio nacional, el que califica de manera definitiva qué las dominó.
Hay políticos que mueren sin saber de su talla de estadista como también hay pretendidos estadistas que mueren sin saber que su talla era la de una miniatura política.
Algo de eso tienen las reformas estructurales que se vienen concretando, hasta ahora, a nivel legislativo. En el corto plazo, reacomodan los polos de poder y establecen una nueva correlación entre ellos; en el largo plazo, en su efecto final y firme, se estampa el sello de su grandeza o pequeñez.
Los tres más recientes presidentes: Enrique Peña Nieto,
Felipe Calderón Hinojosa y Vicente Fox Quezada.
Viene a cuento el asunto porque, aún bajo el efecto de la primera impresión de las reformas, hay quienes piden concederles el simple propósito tricolor de recuperar las riendas del poder y sostenerlas por los sexenios de los sexenios, a partir del sometimiento o acotamiento de aquellos factores y actores de poder que se lo disputan. Ese único propósito y ni uno más.
***
A raíz del anterior Sobreaviso - "Cambio o resistencia"- un lector envió un lacónico, pero contundente mensaje: "Convendría que leyeras la página 102 de Los corruptores".
¿Qué escribe Jorge Zepeda en esa página de su novela (Planeta, 2013) que, con fuerte arraigo al momento mexicano, ha sido bienvenida en el mercado hispanoamericano? En esa página, el personaje central juega una partida de ajedrez y, en plática con su adversario, dice:
"Los factores de poder, los monopolios, los medios de comunicación y hasta el crimen organizado están regresando al redil dictado por el presidencialismo, no porque vayan a desaparecer o debilitarse, sino porque van a acomodarse con el nuevo amo. Pero terminaremos pagándolo con un retroceso de veinte años en materia de libertades públicas y espacios democráticos".
Los dirigentes del PAN y el PRD: Gustavo
Madero y Jesús Zambrano.
Evidentemente, la sugerencia de leer ese pasaje reclama advertir un hecho simple en las reformas emprendidas por el gobierno y su partido, con el respaldo de la oposición: la reconstrucción o rehabilitación del edificio del poder tricolor no bajo la intención de emparejar el piso social, económico y político del país para darle perspectiva a la nación, sino de crear las condiciones para reestablecer y asegurar el imperio de su dominio. El poder por el poder sin mayor sentido en su ejercicio.
***
Ciertamente, en el plano inmediato, las reformas emprendidas pegan en sectores gremiales y empresariales que, de un modo u otro, dieron la espalda al partido tricolor para poner su fuerza u organización detrás del partido albiazul.
Carlos Salinas de Gortari.
Colocados en esa perspectiva, el caso más emblemático es el de Elba Esther Gordillo. Aun cuando el poder de la exlideresa magisterial tuvo por cuna su cercanía con el gobierno tricolor de Carlos Salinas de Gortari, al darse la alternancia en la Presidencia de la República, la maestra se reacomodó. A costa de la educación y en beneficio de prebendas y privilegios personales y gremiales, apoyó política y electoralmente tanto a Vicente Fox como a Felipe Calderón. Luego, como si ese giro fuera una minucia, pretendió regresar al redil priista encareciendo con exageración el poder y la fuerza que representaba. La respuesta no se hizo esperar.
De un modo mucho más discreto, pero no menos importante, poderosos empresarios de los ramos hoy afectados por el capítulo de la Reforma Fiscal destinado a reducir el consumo de calorías extendieron su apoyo a Josefina Vázquez Mota, cuando la entonces candidata presidencial albiazul competía con Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador y, si se quiere, con el calderonismo empeñado en sabotearla. Ese capítulo de la Reforma Fiscal podría entenderse como la respuesta a ese apoyo.
En esa lógica también podría explicarse el apoyo de las oposiciones panista y perredista a las reformas emprendidas por el gobierno tricolor a través del Pacto por México. Ese apoyo aseguraba a Gustavo Madero y a Jesús Zambrano en su respectiva dirigencia partidista. Uno recibía el fuego nutrido del calderonismo que nunca ha dejado de mostrarle los dientes; el otro advertía el peligro supuesto para su organización, en el anuncio de Andrés Manuel López Obrador de crear un nuevo partido de izquierda. El apoyo los aseguraba en su posición, al tiempo que les permitía impulsar algunas de sus banderas en el Pacto.
Andrés Manuel
López Obrador.
El acercamiento y el Pacto del nuevo gobierno con esas oposiciones fue y es un toma y daca que, por un lado, le permite hacer frente a los poderes no formales que disputan su control, así como al calderonismo y el lopezobradorismo y, por otro lado, sostiene en las direcciones partidistas a su interlocutor. La respuesta en ese caso fue el Pacto.
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Sí, desde la perspectiva del corto plazo y sin conocer su efecto definitivo, las reformas emprendidas por el gobierno se pueden entender simplemente como la vía para asegurarse en el poder, a partir del acotamiento o sometimiento de aquellos factores o actores que se lo disputan. En esa lógica, el efecto final de aquellas poco importa porque, en el fondo, éstas sólo pretenden un reacomodo del poder. Peor aún, en ellas se pueden ver tintes de venganza y de rencor, sentimientos no ajenos a los políticos.
Sí, pero tampoco puede ignorarse el espacio que esos factores de poder no formal conquistaron durante los sexenios panistas y la urgencia de emparejar el piso social, económico y político si se le quiere dar perspectiva al país. No puede ignorarse que la política perdió institucionalidad y que, sin el menor pudor, la extorsión y el chantaje cobraron peso como instrumento de negociación de privilegios. Extorsión y chantaje frente a los cuales muy poco ha podido hacer el gobierno en el campo del crimen organizado, marcando un peligroso polo de poder no acotado ni sometido.

Falta por saber, ciertamente, el efecto último las reformas: si su sello será el de la generosidad o la mezquindad, la grandeza o la pequeñez. Lo evidente es la intención del gobierno de sacudir -mover, dice él- y reacomodar los polos del poder, reivindicando para sí algunos de ellos. Conjurar el peligro de que se reconstituya un imperio de poder sin límite ni sentido depende en buena medida del empoderamiento ciudadano.

Aprendiendo del fracaso

Fernanda de la Torre.
La historia de los triunfadores no está exenta de caídas y fracasos, por el contrario, los mayores logros en la vida los obtienen aquellos que aprenden de sus contratiempos, que tienen la capacidad de levantarse, rehacerse y seguir avanzando, nos dice la comunicadora Fernanda de la Torre, quien colabora desde hace tiempo para las publicaciones impresas de Grupo Milenio. El presente texto lo obtuvimos del blog Neteando con Fernanda y se publicó el pasado domingo 27 de octubre.

Algunas veces, el camino al éxito está plagado de contratiempos, baches y caídas; paradójicamente, es lo mejor que nos puede suceder; sin embargo, nos cuesta ver el fracaso como oportunidad para crecer. Cuando las cosas no salen como queremos, nos desalentamos, a veces a tal grado de dejar de intentarlo, y abandonamos el camino que habíamos trazado. Miopes a una realidad mayor a la que tenemos en nuestras narices, nos concentramos en un pequeño eslabón, sin poder ver que forma parte de una cadena. Y que quizá es justo ese eslabón el que nos conectará con los demás que nos llevarán al éxito. No podemos ver que es solo una etapa del camino, no el destino final.
Llevaba yo varios días con estas reflexiones, cuando por azares de la causalidad escuché decir a Irvine Welsh —el autor de Trainspotting— en el Hay Festival de Xalapa, que el fracaso le parecía más interesante que el éxito, por las grandes lecciones que encierra. Tuve la suerte de hablar con él unos minutos y profundizar en el tema.
De acuerdo con Welsh, si tienes éxito, solo piensas en tus cualidades y en las personas que te ayudaron a llegar hasta ahí; sin embargo, no aprendes mucho más. “El fracaso es más interesante, ya que tienes que ver por qué has fallado y todo eso. Y tienes que mirarlo porque no quieres fallar de la misma manera ¿sabes? Si no revisas los fracasos, te conviertes en un ser humano que está atorado, estancado”.
La definición de fracaso, para el autor de Skagboys, es la falta de aprendizaje de tus errores. “Para mí, ser un fracaso en la vida sería algo así como ser un adicto a las drogas o una especie de adúltero serial. Ya sabes, alguien que está haciendo lo mismo una y otra vez y no ha aprendido nada de todo lo que ha pasado. Ser un fracaso en términos de trabajo sería escribir el mismo tipo de libro que no funciona —por la razón que sea— y no aprender de esto”.
Ahí está la clave: el aprendizaje. Sin embargo, el hecho de que las cosas no salgan como queremos no garantiza que aprendamos; eso depende de cada uno. Bien lo dijo Albert Einstein, con palabras similares, que la definición de locura es hacer lo mismo y pensar que obtendremos diferentes resultados. A pesar de ello, me parece difícil aprender de los errores y no permitir que la desilusión que nos causa el no obtener lo que deseamos nos deje estancados.
Tenemos que aprender a ver al éxito y al fracaso en términos de lo que queremos lograr. Quizá hay cosas que gustan a muchos y pueden parecer exitosas; sin embargo, en términos personales, no funcionan, ya que no nos acercan a nuestros objetivos y metas. Por exitoso que parezca en el exterior, (conseguir un trabajo en finanzas cuando lo que deseas es dedicarte al arte) es en realidad un fracaso en términos de vida. A este respecto Irvine Welsh comenta: “He hecho muchas cosas que han sido muy, muy bien recibidas, pero si sus elementos no funcionan para mí, pueden ser fracasos en mi vida. También he hecho otras cosas que prácticamente no han sido vistas, no han gustado, han sido ignoradas o criticadas, pero después de todo, hay elementos de éxito dentro de ellas. Así que tienes que confiar en tu propia antena también”.
Platicando del tema con un amigo, me comenta que para él lo más difícil es recuperar la confianza en su capacidad o en lo conveniente del proyecto. Es difícil saber cuándo es el momento de abandonar un proyecto, ya sea temporal o definitivo y dedicarnos a otra cosa. Dicho en otras palabras: saber cuándo tienes que dejar de hacer lo mismo porque no vas a obtener diferentes resultados o cuándo debes seguir tocando puertas para concretar tus sueños.
Para Welsh, hay que aprender las cosas con tus propios ojos, sin importar lo que opinen los demás. “Tienes que tener un entendimiento intrínseco de qué es lo que quieres lograr en términos de tus propias metas, lo que quieres, tus objetivos. Si has cumplido con esto, entonces es exitoso de la manera más satisfactoria, pero si no has cumplido con tus metas, entonces tienes que revisar por qué fracasaste”.
Supongo que también hay muchas lecciones en el éxito que podemos aprender cuando conseguimos nuestras metas. Eso sí, no hay que perder de vista que lo que es común es que en todas las historias de éxito es la paciencia, los desvelos, rechazos, portazos en la cara, perseverancia, y el logro de levantarse después de una caída.
“¿Sabes?”, dice Welsh, “la vida es un fracaso. Todos envejecemos y morimos. Pero creo que puedes fracasar grandiosamente en algo pequeño hasta que te vuelvas un experto en aquello que intentaste. Así entras a la escalera del éxito y la vas subiendo peldaño a peldaño”. Me deja pensando, puede ser que tenga razón y el fracaso sea el cimiento de los escalones del éxito.
fernanda@milenio.com
http://www.milenio.com/blog/fernanda

Las hienas de la política en la reforma económica

Fernando Ramírez López.
Hoy sabemos que nuestro país vive en su seno contradicciones que han sido acuñadas a lo largo de su devenir histórico, la pobreza como factor endémico insoluble y la actuación permanente de las hienas en el poder político, manifiestan su incapacidad por ceder un ápice de sus meandros y propósitos.

Por Fernando Ramírez López

Para Ernesto “Che” Güevara por su ejemplo en la lucha social, a 46 años de su sacrificio un lejano 9 de octubre en la montaña boliviana.

“No vale la pena ahora volver sobre esos entusiasmos, fervores, decepciones, iluminaciones; en cambio,  si es bueno repetir que la modernidad, como todo lo que es la historia, es una realidad evanescente; nada queda de ella sino, cuando algo queda, unos instantes vivos, unas cuantas palabras más allá y más acá de las fechas”
Octavio Paz. Unidad, modernidad, tradición.

Octavio Paz.
Hoy sabemos que nuestro país vive en su seno contradicciones que han sido acuñadas a lo largo de su devenir histórico, la pobreza como factor endémico insoluble y la actuación permanente de las hienas en el poder político, manifiestan su incapacidad por ceder un ápice de sus meandros y propósitos.
Enfrentamos como nación subdesarrollada el reto de la avaricia de los señores del capital y una democracia enferma, porque ha sido alimentada para servir a unos pocos y no a la mayoría.
Casi todas las sociedades contemporáneas,  incluyendo a las del primer mundo, están perdiendo la confianza en el orden político y en los políticos. Este hecho ha servido con frecuencia para alimentar a las fuerzas reaccionarias que tratan de canalizar el resentimiento popular para convertirlo en fundamentalismo religioso o en nacionalismo ascendente.
La corrupción del dinero emerge como símbolo de la disolución de la confianza en la democracia. La reedificación de la confianza puede comenzar solo cuando los políticos y la clase política demuestren rectitud y autoridad moral en su comportamiento.
Ernmesto "Che" Güevara.
Esta es la gran tarea que aguarda a las sociedades en ascenso democrático para los próximos años. El talón de Aquiles de la reforma económica que aglutina a la hacendaria es político. No es lo mismo controlar el gasto público, que lograr  que aumenten las exportaciones, o elevar la productividad. Se requiere en todo caso combinar la negociación, la persuasión y la creación de condiciones estructurales para la reorganización integral.
Es necesario, sobre todo una actitud de equidad, el gobierno debe aceptar su papel poco agradable de captador de impuestos, no es mejor ni más importante que cualquiera de las funciones de los miembros de la sociedad civil.
El sistema político, sobre todo hoy día, no tiene idea de este tipo de actuación, su gran problema es que todo lo que hacía por obra y arte de su autoridad está plenamente cuestionado, en un momento donde la sobrecarga impositiva no cuenta con la aprobación colectiva.
Si el gobierno actúa hábil e inteligentemente podemos pensar en un mejor país para el futuro. Pero cuando casi todos los ámbitos de la vida nacional se encuentran minados, esta tarea parece de suyo casi imposible, es decir lograr elevar la tasa de empleo, mejor educación, alimentación adecuada, salud oportuna y un buen nivel de ingresos de la población se considera poco posible.
El gobierno ha propuesto una reforma económica – hacendaria, no a causa de su gran vocación democrática, sino que las presiones sociales están resultando incontenibles y no desea poner en riesgo su frágil estabilidad política.
Lo que ahora debemos preguntarnos no es si se intentará una profunda reforma política sino cómo se resolverá el problema político, efecto colateral del cambio fiscal y económico, ya que sin dicha resolución la recuperación integral es imposible.
Se ha discutido lánguidamente, sobre la vinculación entre la reforma política y la reforma económica. El debate sobre el cambio del sistema político es por demás prolífico, aunque en muchos sentidos es más idealista que realista, se refiere mucho a las razones y posibilidades de cambio, más que al deseo de cambio. La discusión se ha sesgado hacia la parte electoral que es más visible, porque en las últimas elecciones demostró el gobierno que ahí se encuentra lo más burdo de su actuación y donde más éxitos ha tenido.
El problema político de la reforma económica es que ya se hizo todo lo que se podía hacer desde arriba, lo que falta por hacer es persuadir a sindicatos, empresas y consumidores, incentivándolos; pero no se les puede obligar a cambiar de pronto, a pagar más impuestos en el seno de la recesión económica que se vive, a pensar en la productividad, a invertir, en fin a transformarse en lo que idealmente debemos ser.
Si la reforma económica depende de lo que hagan millones de actores individuales, el problema para organizarlos va a ser extraordinario. La pregunta es si ante incapacidad gubernamental, se tendrán los elementos para hacerlo exitosamente.
El pacto peñanietista con el PRI, PAN y PRD es una ventana del proceso político que tiene lugar para observar los avances de la reforma económica, así como las dificultades por venir.
Una economía moderna y próspera no puede depender solamente de lo que el gobierno resuelva, por lo que el supuesto éxito de la macroeconomía como referencia de éxito en el manejo de las finanzas públicas, es necesario que se refleje en los medianos y pequeños empresarios, pero sobre todo en los bolsillos de los consumidores.
El gobierno ahora se enfrenta a un dilema cada vez más difícil, todo lo que ha construido en los últimos años podría venirse abajo por la presión que ejercen las organizaciones y los causantes.
En lugar de aprovechar la oportunidad de conducir el cambio del país, sobre todo porque el éxito de la reforma económica obliga a hacer profundos cambios políticos, el gobierno se empeña en darle vida a una reforma energética problematizada y que amenaza con desestabilizar la frágil barca del cambio global.
En un momento cuando el gobierno ha reconocido plenamente la existencia del hambre, la pobreza y la criminalidad existente, en lugar de plantear respuestas socialmente integrales, sigue apoyando el crecimiento de los grupos empresariales más grandes como es el caso de TELEVISA y CARSO.
Su opción n o es mantener el sistema político tradicional y seguir dejando que gobernadores y presidentes municipales, impunemente se aprovechen del presupuesto y sigan endeudando a sus localidades; su opción es generar el cambio inmediato y gradual.
Hoy todo se cuestiona, desde el modelo educativo hasta el exceso de asignaciones económicas a los partidos políticos y la sobre representación de legisladores en ambas cámaras.
Es necesario dejar que el cambio camine por sí mismo asumiendo todas las consecuencias que pudieran resultar, o en liderarlo para darle forma a un nuevo sistema político. Sin embargo la economía va a obligarlo a definirse en un futuro nada lejano, pues la reforma económica va a atorarse y nada va a poder impedirlo, al menos que el gobierno ceda y entienda la existencia de nuevos interlocutores que tienen voz y presencia.
El significado de la avaricia no solamente se observa como defecto de carácter, sino como medio de manipulación para ganar más dinero que hace que los gobernantes en turno presionen, para entregar el petróleo a inversionistas extranjeros, lo cual no solamente es mal visto, sino que puede convertirse en el tsunami que arrase con todo.
Mario Benedetti.
Ganar dinero por medio de manipulaciones legislativas, inflar o disminuir el valor de los bienes, adquisición de fuertes préstamos respaldados por documentos falsificados, contribuye a generar increíbles colapsos y que han llegado a costar a la población miles de millones de dólares.
Los miembros de esta generación no solamente en México, sino en sociedades altamente desarrolladas están pagando las consecuencias de políticas de gobierno egoístas y mal planeadas, como es el caso de Japón, la Unión Americana y gran parte del mancomún europeo. Nuestro deber es al menos intentar generar un nuevo modelo social, limpio por excelencia de violencia y crimen.
Mientras tanto hagamos nuestras las palabras de Mario Benedetti cuando dice: “No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedo, liberar el lastre, retomar el vuelo”.
Celular: 871 163 3813