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9 de noviembre de 2013

Cambio o resistencia

René Delgado Ballesteros.
No obstante los buenos deseos de la administración federal, en el asunto de las reformas el gobierno se ha encontrado con más resistencia que deseo de colaborar ya que se han tocado aspectos que según la percepción popular afectan perjudicialmente a la clase media, cuyas espaldas tradicionalmente se cargan con los diversos impuestos. Se trata de la columna Sobreaviso cuyo autor es René Delgado Ballesteros y que se publicó el pasado sábado 2 de noviembre en el diario regional El Siglo de Torreón.

Más resistencia que cambio se ha visto a lo largo del año. Con la realidad toparon los buenos deseos.
Sin pronosticar el destino de las reformas electoral y petrolera aún pendientes, el país entra en una nueva fase: aquella donde, con el marco jurídico necesario, la administración tendrá que legitimarse como gobierno a partir del aterrizaje de las reformas legislativas.
El rasero de la crítica ya no derivará del carácter del proyecto, como de la capacidad y la velocidad para concretarlo y presentar resultados. Se acabaron los pretextos, viene el texto en un contexto bastante complejo.
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Durante estos meses, el presidente Enrique Peña Nieto se despachó tres pájaros de un tiro con las iniciativas legislativas, pactadas.
Uno, sacar adelante, pese a ajustes y tropiezos, las propuestas enviadas al Congreso. Dos, ejercer contra la pared actos de autoridad ante pesados factores y actores sociales y económicos, luego de que ese valor parecía más bien un recuerdo. Tres, trastocar una frase que disfrazaba de vocación democrática, la incapacidad política: el Ejecutivo propone y el Legislativo dispone.
El jefe del Ejecutivo está ahora obligado a sustanciar el título de su investidura y mostrar enorme talento político y administrativo para conducir la acción de gobierno. Está obligado a legitimarse en el poder, en el poder presidencial que estructuralmente está lastimado y, además, a entender que la crítica ya no recaerá sobre sus intenciones, sino sobre sus resultados. Se dice fácil, pero no lo es.
A pesar de ubicarse en polos diametralmente opuestos, los intereses que sienten amenazados sus privilegios comparten un malestar profundo y los une el ánimo de resistir el cambio anunciado. Un tono rebelde emparenta su resistencia y, en una paradoja, se resuelven las críticas al mandatario.
Desde la izquierda no partidista lo acusan de pretender privatizar lo nacionalizado y desde la derecha no partidista lo acusan de nacionalizar lo privatizado. La paradoja consiste en que esas embestidas de un lado y del otro no lo colocan al centro, lo prensan. Recibe la hostilidad de los más diversos frentes sin contar con la solidaridad plena de los partidos opositores que, supuestamente, con él pactaron.
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Es comprensible la circunstancia. Por años se siguió un modelo económico y social sin cuestionarlo. Uno donde el jefe del Ejecutivo, en el mejor de los casos, administraba el legado; y, en el peor, se asumía como empleado de los intereses que, en ese modelo, se encontraban a gusto.
Los ajustes propuestos sacudieron la zona de confort de esos intereses y agotada, por éstos, la posibilidad de frenarlos en su intención, ahora la resistencia se corre al campo de la instrumentación. Tal circunstancia exige al gobierno actuar con velocidad para evitar que las reformas queden como leyes inaplicables, y combatir la corrupción y el despilfarro para contener la crítica que observará con rabia y detalle qué uso se da a los dineros y los instrumentos de los que, en principio, dispondrá.
De la destreza para conducir los proyectos de manera veloz, el jefe del Ejecutivo ha dado muestra. No, así, de la decisión de marcarle un alto a la corrupción y el despilfarro. El proyecto de ley para combatir esos vicios ancestrales no quedó inscrito como una prioridad en la agenda legislativa y sí, en cambio, han aflorado casos frente a los cuales no se ha actuado con contundencia ejemplar.
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Antes de la elección intermedia, el gobierno está impelido a cumplir una condición. Instrumentar y aplicar las reformas al punto que sus resultados rindan o, al menos, perfilen frutos. Descontando la campaña de esa elección, año y medio es el período para alcanzar esa meta. Es muy poco tiempo.
Esa circunstancia deberá llevar al mandatario a valorar si el equipo que concibió los ajustes es el indicado para operarlo. No siempre se pasa de un estadio a otro en automático. Concebir y operar son cosas distintas, demandan habilidades diferentes. Y, además, tendrá que mantener la coordinación, el equilibrio y la disciplina de ese equipo que, ante lo conseguido, estará tentado por la ambición prematura de poder sucederlo.
De la velocidad en la ejecución de la obra y de la capacidad para evitar que la corrupción atente en contra de ella depende, ahora, el destino del sexenio.
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En el contexto donde el jefe del Ejecutivo deberá acreditar su título, hay un capítulo explosivo que puede colapsar las reformas emprendidas y, en el cual, no se advierte un avance sostenido: el de la inseguridad pública y la paz social.
En términos mediáticos perdieron presencia, pero la actividad criminal y la explosividad social alertan de cuán volátil es la atmósfera que respira el país. A veces se expresan en una región, a veces en otra, pero prevalecen y enrarecen cuando no vulneran la posibilidad de concentrar la atención estrictamente en el campo de las reformas. Si el gobierno no acredita el sometimiento de la fuerza y la violencia criminal así como la capacidad para desactivar la explosividad social, las reformas no encontrarán terreno fértil para prosperar.
Enrique Peña Nieto.
Particularmente, en la vertiente sur-Pacífico -sin descontar focos rojos en plazas distintas y distantes de esa región- se está configurando un corredor de miedo. De manera alterna o consecutiva, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas presentan síntomas de ingobernabilidad e inestabilidad.
En ese corredor, la actividad criminal, el descontento social con tinte insurreccional y la pusilanimidad política se expresan de manera brutal. No sólo no se ve gobierno, no se ve Estado en esa región. Si la expresión de ese acontecer llega a conjuntarse, cualquier día será bueno para encontrarse con un problema de una magnitud superior a lo ya visto. Y lo ya visto a lo largo de los años, no ha sido poco.
Si el gobierno no reivindica el control y el dominio del territorio, así como el ejercicio del monopolio del Estado en el uso de la fuerza como en el de la hacienda, el malestar social por estar sujeto a dos o más fuegos, por pagar doble tributo al Estado y al crimen, y por estar limitado en el ejercicio de sus derechos y libertades, las reformas en vez de formar parte de la solución podrían convertirse en parte del problema.
Revertir la inseguridad pública también es clave en el destino del gobierno.
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A 11 meses de haber iniciado el sexenio, el país pasa a otra fase. La sociedad va determinar si impulsa el cambio o la resistencia y la administración a constituirse o no en gobierno.
sobreaviso12@gmail.com

Sorprendente transformación

El presente video demuestra de manera patente que es más fácil transformar la imagen de una persona a partir de un cambio de look, que quitar o cambiar las malas mañas de los políticos, pues como en alguna ocasión le dijo Vicente Fox a Francisco Labastida: "A mi se me podrá quitar lo grosero y mal hablado pero a ustedes (los priístas) lo corrupto no se los pueden quitar", ¿O no es verdad Eduardo Olmos?. La transformación del hombre del video corresponde a un programa que se realiza en USA para rescatar a veteranos del ejército o la marina que se encuentran en estado de indigencia.  


Excelente oportunidad para sociedades productivas

Excelente oportunidad para sociedades agropecuarias productivas, se trata de 7, 300 hectáreas para agostadero en las que hay mezquite, sotol, candelilla, orégano, lechugilla, ónix, mármol y cobre. Hay disposición de agua potable casi a flor de tierra y se encuentra corta distancia de Torreón y a pocos kilómetros de la carretera. Para trato directo mandar correo al ingeniero Abraham Name Richo al correo electrónico ab_namericho@outlook.es, o bien comunicarse con Juan Elizalde Lara al teléfono 871 259 2045 o enviar correo electrónico a periodista051@hotmail.com para concertar cita.




La conductora de Televisa que llegó a presidenta

Miguel Ángel Castillo es el autor de la columna Corte de Caja que se publica en los blogs de mx.noticias.yahoo.com , apenas ayer tocó el tema de como en las redes sociales principalmente, se descalifica para que ocupen cargos de elección a personas que tienen como antecedente el haber trabajado para la empresa TELEVISA, quizá ignoren que el único requisito para votar y ser votado es el hecho de ser ciudadano mexicano y ser mayor de 18 años de acuerdo con la Constitución Mexicana. El texto se publicó el pasado 8 de noviembre.

http://mx.noticias.yahoo.com/blogs/corte-de-caja/la-conductora-de-televisa-que-lleg%C3%B3-a-presidenta-150044256.html#more-id

Con el paso del tiempo uno se percata que la incomprensión y el asombro que causan las actividades de los políticos en México se debe a que nos tomamos demasiado en serio sus peripecias y no como lo que son en realidad: un auténtico reality show.
Cuando uno lo toma de esa forma, entonces la presencia de figuras de la televisión en el ámbito de la grilla toma sentido, porque son parte de una serie de capítulos donde algunas actrices caen rendidas ante los encantos de gobernadores, líderes de partidos o incluso llegan a posicionarse dentro de cargos públicos a través de la elección directa.
Por eso extraña que cause tanta histeria en Veracruz el reciente nombramiento de Ana Guadalupe (Anilú) Ingram Vallines como presidenta de la Mesa Directiva de la LXIII Legislatura en el Congreso de esa entidad.
Apenas tomó protesta y el colectivo en redes sociales dio rienda suelta a los reclamos y burlas solo por el hecho de que su antecedente más conocido (y que sin duda será su cruz por el resto de sus días) es como conductora para la pantalla chica nada más y nada menos que para la empresa Televisa.
Hubo quien, como el panista Marco Martínez, se mofó de la legisladora señalando que su último cargo público fue como “reina del carnaval de Veracruz”, lo cual causa un poco de gracia, no por su dicho sino por esa tendencia de escupir para arriba de algunos blanquiazules, pues algunos miembros salidos de ese partido sin ser reyes hicieron de este país un verdadero carnaval desde la Presidencia.
Lo que a todos se les olvida o prácticamente nadie quiere ver es que Anilú Ingram llegó a su curul a través de la elección directa en los pasados comicios. Es decir, que ni es una representante plurinominal ni está ahí como suplente tras haber cubierto el lugar de alguna diputada ‘juanita’.
Ahora bien, nada levantaría suspicacia si no fuera por el hecho, primero, de que precisamente en las pasadas elecciones el PRI (sí, la nueva presidenta del Congreso es del PRI) buscó revertir el fracaso obtenido en las elecciones federales de 2012 y se fue con todo, buscando entre lo mejor de su arsenal político y al no encontrarlo, recurrió a caras conocidas y que mejor que las que se ven en el canal de las estrellas.
En ese sentido, aparte de Anilú, nominaron al Congreso a Tonatiuh Pola, también conductor de Televisa por 20 años y hasta a Cipriano Hernández, nominado a alcalde tras saltar a la ‘fama’ participando en el programa Cantando por un sueño.
Si tomamos en cuenta que hasta un gato obtiene más votos que el Sol Azteca y que el gobernador es visto como un adalid en la defensa de la libertad de prensa mientras a unos  periodistas los secuestran y hasta pierden la vida, entonces los nombramientos de este tipo en el Congreso veracruzano toman sentido, porque resulta que Anilú Ingram realmente no saltó de la pantalla a una curul, sino antes pasó por los equipos de campaña y de gobierno del siempre cándido suertudo y nada sospechoso Fidel Herrera y del mismo Javier Duarte, actual gobernador. Ahí es donde la ceja se levanta y donde en realidad se debería poner atención.
¿Por qué? Porque eso significa que en lugar de estar festejando el ascenso de una mujer a uno de los puestos más importantes de gobierno en aras de la igualdad de género, sin importar si en realidad alguna vez fue reina de un carnaval o si conducía cápsulas televisivas sobre vida y estilo, resulta preocupante que uno de los poderes de la entidad quede en manos y en la zona de influencia del grupo del gobernador de Veracruz, cuyo poder se va extendiendo por todos lados restando y casi nulificando toda posibilidad de contrapeso, por lo que no será de extrañar que las prácticas de pasar leyes nada más porque las dijo el ‘góber’ sigan siendo una práctica común.
De otra cosa estaría hablando todo el mundo de no ser por los pequeños detalles  que se convierten en gigantescos antecedentes en esa relación conjunta de Televisa y el PRI. Antes, ahora y quién sabe qué vendrá después.
Presuntas locuras
Cuando todos vimos el documental ‘Presunto Culpable’ sentimos que algo había cambiado en México en materia de denuncia periodística y que por lo mismo eso debería servir como un aliciente de cambio y reestructura en los procesos judiciales. Pero no contábamos con que serían los jueces los que se sentirían ofendidos y convirtieran en una broma pesada su reacción hacia el filme. Porque si dar paso a la posibilidad de que los productores paguen 3,000 millones de pesos por daños a la imagen de un comandante no es un chiste, entonces quien sabe que será. Muchos dudamos que al final se sentencie a alguien al pago de esa dantesca cantidad, pero de que se les está haciendo la vida imposible, nadie lo puede dudar. Y en ese sentido, la tesis de que todos somos culpables hasta que se nos demuestre lo contrario se vuelve realidad.
¿Dónde está Caro?
A ver ahora dónde lo encuentran. Si la gracia no la causa el hecho de que el narcotraficante Rafael Caro Quintero haya obtenido un amparo y su libertad por un error en su proceso judicial hace dos décadas. La gracia está en que salgan ahora en que hubo un error en el error y lo quieran buscar hasta por debajo de las piedras para volverlo a encerrar. Mejor (o peor) aún, el chiste está en suponer que el capo de capos se volverá a dejar agarrar. La DEA puede ofrecer millones de dólares por su paradero nada más por taparle el ojo al macho, porque de que se les peló se les peló y de nuevo, por la puerta de enfrente. Y eso que aún no cumplimos ni el primer año de este sexenio, imagínense cuando estemos en el último. Hasta dan ñañaras con solo pensarlo.
El alcalde del año
Como ya se acerca la época en que resaltan los personajes que nos dieron patria, vemos que la competencia está ruda en la categoría para alcalde del año, pues ahora los más fuertes contendientes son: el edil de Pueblo Nuevo Solistahuacan, Chiapas, Enoch Díaz Pérez, quien encerró a 14 niños en la cárcel por el horripilante crimen de pedir ‘calaverita’ nada más porque el señor es la versión del Grinch para el día de Todos los Santos. Pero quizás el que le lleva un poco de ventaja hasta ahora es el presidente municipal de Huejotzingo, Puebla, Felipe Gorzo Ortega, que tras armar una trifulca –en estado de ebriedad- en un local de tacos porque pagar 160 pesos le pareció excesivo, terminó en el Ministerio Público con los pantalones abajo. Sospechamos que nadie le creyó cuando dijo que no traía ni un quinto y lo pasaron a la báscula. Y entre estas dos opciones, usted, ¿por cuál vota?
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@geniomutante