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21 de julio de 2017

Continúa la impunidad en el caso de periodistas victimados en México

El número de atentados y homicidios contra medios de comunicación y periodistas que se cometen en México han convertido a nuestro país en el más peligroso para desempeñarse como informador y aunque no hay bases para señalar a los responsables se dice que el crimen organizado y funcionarios están detrás de estos delitos, Jesús Máximo Moreno Mejía se refiere al tema en el presente artículo escrito el pasado mes de mayo.

“Un reino fundado en la
Injusticia, no es eterno”
Lucio Anneo Séneca

            Va más de un centenar de periodistas asesinados en nuestro país del 2000 a la fecha, sin que se hayan esclarecido dichos crímenes por parte de las autoridades.
            Es una amarga situación la que se vive en el medio periodístico, pues es terrible el número de asesinatos y la desaparición forzada de no pocos comunicadores en el país, cuya cantidad va cada día en aumento, sin que la justicia haya aclarado quienes han sido los autores intelectuales de tales hechos.
En lo que va del presente año, son siete los homicidios cometidos en contra de periodistas, tres de ellos en marzo: Cecilio Pineda Brito, de “La Voz de Tierra Caliente” y colaborador de “La Jornada”, en Ciudad Altamirano, Guerrero (en septiembre de 2015 logró salir ileso de un ataque armado); Ricardo Monlui Cabrera, director de “El Político” y colaborador de “El Sol de Córdoba”, así como columnista de “Diario de Xalapa”, quien fuera acribillado a tiros en Yanga, Veracruz; y ese mismo mes el caso de Miroslava Breach Velducea, periodista de “El Heraldo de Chihuahua” y corresponsal de “La Jornada” y “Norte de Ciudad Juárez”, asesinada cuando salía de su casa en Chihuahua, Chih.
En abril último fueron abatidos otros dos comunicadores: Maximino Rodríguez Palacios, veterano reportero de la sección policial del blog de noticias “Colectivo Pericú”, muerto a tiros cuando llegaba a una tienda acompañado de su esposa en La Paz, Baja California. El segundo caso en dicho mes fue el del comunicador Filiberto Álvarez Landeros, de “La Señal de Jojutla”, acribillado a tiros cuando se dirigía a su casa en Tlaquitenango, Morelos.
Finalmente, el 15 del actual mes de mayo fueron asesinados dos periodistas, Jonathan Rodríguez Córdova, reportero e hijo del director del semanario “El Costeño de Autlán”, quien en dos ocasiones anteriores ya había sido secuestrado, para finalmente morir con arma de fuego en Autlán de Navarro, Jalisco, al lado de su madre, Sonia Córdova, quien resultó herida pero no de muerte.
El mismo día, pero en Culiacán, Sinaloa, muere acribillado a balazos Javier Valdez Cárdenas, fundador y redactor del semanario Ríodoce” y corresponsal de “La Jornada” y “El Noroeste”, así como escritor de varios libros sobre temas del crimen organizado.
Este último asesinato desató una ola de protestas y manifestaciones de grupos organizados de periodistas en diferentes partes del país, por la ola de crímenes en contra de comunicadores y por la nula investigación e impartición de justicia en la casi totalidad de los casos, pues fueron denunciados ante las autoridades competentes y sólo en contadas ocasiones se ubicó a los autores materiales, pero nunca a quienes ordenaron la muerte de los compañeros periodistas.
Este año van siete compañeros abatidos en la república, sin contar aquellos que han sido “levantados”, vejados, golpeados y amenazados de muerte (de los cuales no se tiene una estadística, pues los afectados han preferido guardar silencio para no sufrir las consecuencias, ya que si los denuncian irán en contra de su familia).
En esta ocasión nos referimos especialmente a los compañeros muertos en relación a su actividad de informadores, pero también queremos dar a conocer las estadísticas reveladas por el periódico “El Financiero”, quien advierte que de enero a abril de este año se han registrado en el país siete mil setecientos veintisiete (7,727) homicidios, lo que equivale a 6.26 personas por cada 100,000 habitantes, superando el número promedio de muertes dolosas en el mundo, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.
Si todo lo anterior no nos debe preocupa (ya que se asegura que México tiene el primer lugar en homicidios en América), o nos vamos a cruzar de brazos para esperar nos toque el turno, o bien debemos presionar a nuestras autoridades para que actúen de manera efectiva y den a conocer quiénes son los autores intelectuales (no sólo los materiales), se les exhiba y se les someta a juicio, pero sin retórica e instauración de fiscales de paja y comisiones especiales, que de nada sirven para una auténtica investigación judicial e impartición de justicia. ¿O usted qué opina?
¡Hasta la próxima!

...Con Café, de Martha Lucía Díaz Mares