Buscar este blog

22 de julio de 2013

"Llevamos años adaptando la oferta turística para que 7.000 ingleses puedan potar a gusto"

Arturo Pérez Reverte
En el idilio que el periodista español Arturo Pérez Reverte sostiene con twitter domingo a domingo se queja de los turistas ingleses que en número de 7,000 visitan el país ibérico cada temporada, más que nada por los excesos en que los visitantes incurren en España y lo que no harían en su propio país, tal como nos ocurre en México con los Springbreakers procedentes de la Unión Americana.

http://www.periodistadigital.com/periodismo/internet/2013/07/21/arturo-perez-reverte-vente-a-espana-tio-marrano-sol-cerveza-y-chusma.shtml

Arturo Pérez-Reverte: "Vente a España, tío marrano: sol, cerveza y chusma"
"La marca España, que diría, babeando de orgullo patrio, el ministro Margallo"

Periodista Digital, 21 de julio de 2013 a las 20:25

El escritor Arturo Pérez-Reverte tiene una especie de 'idilio' con Twitter los domingos en la tarde y este 21 de julio de 2013, no ha sido una excepción.
La diferencia es que en esta ocasión no lo hace desde una mesa del bar de Lola, sino desde la costa o quizá desde la cubierta de su barco.

Arturo da a entender que ha interrumpido por unos momentos sus vacaciones para saludar a su parroquia tuitera y debatir con los internautas sobre algo que, evidentemente, le ha cabreado bastante.
Pérez-Reverte, que antes de convertirse en el novelista español de más exito y entrar en en la Academia de la Lengua, ejerció muchos años de reportero audaz, reflexiona esta vez sobre uno de los aspectos sociales más controvertidos del verano español: el llamado turismo de masas.
No le molesta que vengan a España millones de visitantes. Sólo faltaría.
Lo que le irrita es comprobar el 'desembarco' casi feroz de bandas de turistas extranjeros, sobre todo británicos- a ciertas localidades de la costa, para -por cuatro perras y aprovechando la 'happy hour'-, atiborrarse de sol, playa, alcohol y todo tipo de excesos.
Y sacude sin piedad a las autoridades competentes y a los 'principios' sobre los que aparentemente basan sus políticas.


Erotismo y Política

Verónica Maza Bustamante
Son frecuentes las curiosidades que ocurren en relación con el sexo, es el caso del tema abordado por Verónica Maza Bustamante en El Sexódromo del 31 de marzo del 2013, según la colaboradora de Grupo Milenio “El día de ayer, la agencia EFE publicó una nota —que hace referencia a un sondeo publicado por la revista Hot video— que me llamó mucho la atención: en ella se revela que los franceses que están a favor de políticos de derecha (y me imagino que éstos) tienen encuentros eróticos con menor frecuencia que aquellos que pertenecen a la izquierda, quienes son “más dados a las experimentaciones en la cama”. Según esta encuesta, realizada por la empresa Ifop, los votantes del presidente saliente y candidato conservador, Nicolas Sarkozy, tienen 6.7 relaciones sexuales al mes, los del centrista François Bayrou 5.9, y los de los candidatos de izquierda suben a 7.6. El número se eleva entre los votantes de las opciones más extremistas, con 7.7 relaciones al mes entre los de la extrema izquierda y 8 los de la derecha.”

2012-03-31 • IMPRESO EL SEXÓDROMO

Si ya de por sí para muchos es una vergüenza decir que vas a votar por alguna de las opciones que hay en la carrera electoral, lo debe ser aún más decir cuántos "rounds" sin calcetines te echas.
El día de ayer, la agencia EFE publicó una nota —que hace referencia a un sondeo publicado por la revista Hot video— que me llamó mucho la atención: en ella se revela que los franceses que están a favor de políticos de derecha (y me imagino que éstos) tienen encuentros eróticos con menor frecuencia que aquellos que pertenecen a la izquierda, quienes son “más dados a las experimentaciones en la cama”.
Según esta encuesta, realizada por la empresa Ifop, los votantes del presidente saliente y candidato conservador, Nicolas Sarkozy, tienen 6.7 relaciones sexuales al mes, los del centrista François Bayrou 5.9, y los de los candidatos de izquierda suben a 7.6. El número se eleva entre los votantes de las opciones más extremistas, con 7.7 relaciones al mes entre los de la extrema izquierda y 8 los de la derecha.
También se descubrió que, por amplia diferencia, las mujeres de izquierda se sueltan el pelo, el sujetador y la lengua, pues practican más la felación. Además, el intercambio de pareja se da más entre las parejas de su ala.
No me queda claro cuál es la dinámica de la encuesta, si te llaman por teléfono y te preguntan “sí, ¿por cuál vota?”, y cuando contestas te sueltan de sopetón: “¿Y cuántos encuentros sexuales tiene al mes?”. Si ya de por sí para muchos es una vergüenza decir que vas a votar por alguna de las opciones que hay en la carrera electoral, lo debe ser aún más decir cuántos rounds sin calcetines te echas.
Tampoco sé muy bien para qué sirven estos resultados (además de para pitorrearse de los políticos, lo cual, al menos para mí, es un buen motivo), aunque sabiéndose utilizar podrían dar una pista sobre el camino que tomarían las políticas públicas de cada candidato enfocadas en la diversidad sexual, género, educación y salud sexual, industria del entretenimiento para adultos y asuntos similares.
En el caso de Estados Unidos, una encuesta semejante no se debería llevar a cabo entre el 28 de abril al 5 de mayo, porque el grupo feminista Liberal Ladies Who Lunch (Mujeres liberales que almuerzan) ha hecho un llamado a negarles el sexo a sus compañeros por esos siete días y siete noches.
Bajo el lema “Una semana sin sexo”, el boicot a la cama tiene como propósito recordar a los hombres que la lucha de las mujeres por no perder acceso al control de la natalidad es un tema que también les atañe. La idea la tomaron de Lisístrata, una obra de teatro satírica de Aristófanes en la que un grupo de mujeres atenienses, hartas de que sus maridos llevaran años peleando en la guerra del Peloponeso, deciden negarles el sexo hasta que no haya paz.
Hay que recordar, además, el famoso caso de Kenia, en donde las mujeres se pusieron en huelga sexual en 2009 para forzar a los gobernantes a tomar decisiones que estabilizaran al país que estaba al borde del caos político. Y, ¿qué creen? ¡A la semana se resolvió todo! Como bien dice el dicho, jalan más un par de tetas que una carreta.
En Italia y en Colombia también ha pasado, siendo diversos los objetivos, pero siempre enfocados en políticas públicas o desidia gubernamental. Si en México por cada demanda se hiciera una huelga sexual, ya estuvo que nadie gozaría en pareja, porque hay tantas peticiones que nos la pasaríamos con las piernas cerradas todo el año.
••• 
El buzón de Verótika 
Creo que tengo una adicción al sexo, pues sólo pienso en tener encuentros eróticos, ya me he divorciado dos veces por mis infidelidades en serie (muchas veces con desconocidas) y siempre estoy buscando cosas nuevas por hacer, aunque con frecuencia me aburro cuando estoy en el encuentro. ¿Cómo puedo saber si necesito recibir ayuda?
Coquesex

Querido Coque:
Uno de los fundadores del grupo Adictos al Sexo y al Amor Anónimos (ASAA o, en inglés, SLAA) define la palabra adicción como “el uso de una sustancia o actividad con el propósito de disminuir el sufrimiento o aumentar el placer, por parte de una persona que ha perdido el control sobre la cantidad, la frecuencia o la duración de su uso y cuya vida se ha vuelto progresivamente ingobernable como consecuencia de ello.”
Ilustraciòn: Sandoval

Los miembros de esta comunidad de autoayuda han aceptado que usan las sensaciones que el sexo y el amor romántico les producen, “por muy pasajeras que estas sean, como sustitutos de otras satisfacciones, como consuelo a una falta de afecto, real o imaginada, o como huida o disculpa para desentendernos de una vida que estamos convencidos que produce solamente dolor. Está claro que no somos los únicos que tratamos de escapar a los problemas de la vida a través de aventuras románticas o sexuales. La diferencia radica en que nosotros hemos perdido el control y no sabemos cómo parar. Sacrificamos la intimidad y la autenticidad emocional en nuestra relación con los demás, y mientras la soledad y la ansiedad aumentan, nuestra pérdida de control produce consecuencias cada vez más serias”.
Como pasa con el alcoholismo, la adicción al sexo se considera una enfermedad que puede manifestarse de diferentes formas con el común denominador de que exista un patrón obsesivo/compulsivo sexual o emocional (o ambos a la vez) en el que las relaciones o actividades sexuales amenacen cada vez más la carrera, la familia y al respeto a sí mismo. La teoría de ASAA es que los adictos al sexo y al amor pueden recuperarse si siguen un programa sencillo que ha demostrado su eficacia en hombres y mujeres.
En la página de internet www.adicciones.org puedes encontrar un cuestionario que te servirá de base para confirmar si padeces o no la adicción al sexo (aunque por lo que me cuentas podría ser muy posible) y que integra preguntas como las siguientes: ¿fuiste abusad@ en la infancia o adolescencia? ¿Has permanecido en relaciones románticas aun luego de que se convirtieron en física o emocionalmente abusivas? ¿Te encuentras con frecuencia preocupado con pensamientos sexuales o fantasías románticas? ¿Sientes que tu conducta sexual es normal? ¿Alguna vez tu pareja o algún familiar se han preocupado o se han quejado por tu comportamiento sexual? ¿Tienes problemas deteniendo tu conducta sexual cuando sabes que es inapropiada? ¿Alguna vez has buscado ayuda para una conducta sexual con la que te sentías incómoda? ¿Alguna vez te has preocupado de que los demás averigüen acerca de tus actividades sexuales? ¿Alguien ha sido herido emocionalmente debido a tu conducta sexual? ¿Alguna vez has sido acusad@, conducid@ o detenid@ por la policía o seguridad, debido a actividades sexuales en lugares públicos o inapropiados? ¿Has tenido varias relaciones románticas a la misma vez? ¿Alguna vez te has sentido degradad@ por tu conducta sexual? ¿Cuando tienes sexo, te sientes deprimid@ al terminar? ¿Alguna vez has pensado que tu deseo sexual es más fuerte que tú?
Si te interesa visitar el grupo ASAA de la Ciudad de México, te doy sus datos: Río Danubio 39, Col. Cuauhtémoc, D.F (en la planta baja está el grupo de AA Cuauhtémoc y en el primer piso esta ASAA). Horarios de las sesiones: de lunes a viernes de 19:30 a 21 horas, sábados de 11:30 a 18 horas, y domingos a las 19 horas. Para mayores informes consulta la página www.adictosalsexoyalamor.com.mx.

Verónica Maza Bustamante

Un día después de mañana

René Delgado Ballesteros
En la entrega de su columna Sobreaviso correspondiente al pasado 6 de julio, René Delgado Ballesteros se ocupó del tema del reciente proceso electoral y a lo que ocurriría un día después, el 8 de julio, señala el colaborador de El Universal “El concurso electoral desarrollado en 14 entidades de la República deja por evidencia que el régimen presidencialista no da para más. El retorno del PRI a Los Pinos no supone la restauración del viejo régimen, donde a la voz del presidente de la República se alineaban los actores políticos. No, no se va a la restauración del viejo régimen, sino al establecimiento de uno peor: aquel donde los actores -en este caso, significado por los gobernadores- advierten en la fractura del poder y su pulverización la oportunidad de asegurar su feudo y adquirir peso en la escena.” Delgado Ballesteros es también colaborador de El Siglo de Torreón y de los periódicos pertenecientes a Grupo Reforma.

Los partidos podrán vanagloriarse o quejarse por el resultado electoral obtenido pero, al amanecer del lunes, tendrán que reconocer el paisaje político después de la batalla.
Quizá, porque hoy cumple su vigésimo quinto aniversario el fraude electoral de 1988, durante la campaña electoral desplegada, candidatos y partidos rindieron sentido homenaje a la efeméride. Al efecto, tres postulados enarbolaron: mostrar la versión posmoderna de las triquiñuelas y las trampas electorales; acreditar la participación del crimen en los comicios; y establecer con orgullo que el interés superior de los partidos es el interés inferior: qué rayos importa la República si se puede tener un municipio o distrito.
En un absurdo contrasentido, la certeza política no sigue a la incertidumbre electoral. No, lo que sigue es el ajuste de cuentas dentro de los partidos según el resultado obtenido y calibrar si hay condiciones o no para sostener el Pacto por México y, por consecuencia, si las reformas estructurales tienen perspectiva.
***
El tono y el carácter de la campaña electoral dejan al desnudo una realidad que se puede seguir eludiendo pero que, a la postre, dificultará cada vez más la posibilidad de hacer política, de gobernar y de emprender proyectos.
El concurso electoral desarrollado en 14 entidades de la República deja por evidencia que el régimen presidencialista no da para más. El retorno del PRI a Los Pinos no supone la restauración del viejo régimen, donde a la voz del presidente de la República se alineaban los actores políticos. No, no se va a la restauración del viejo régimen, sino al establecimiento de uno peor: aquel donde los actores -en este caso, significado por los gobernadores- advierten en la fractura del poder y su pulverización la oportunidad de asegurar su feudo y adquirir peso en la escena.
Pensando de buena fe, resultó evidente que la acción del Gobierno federal frente a la intromisión de los gobiernos estatales en el concurso electoral fue insuficiente. Más de un gobernador dejó en claro que los planes y propósitos nacionales no son necesariamente los suyos y, entonces, en la lucha por el poder, el llamado a la civilidad y la legalidad electoral valió tanto como un llamado a misa.
El Gobierno federal no pudo o no quiso dar un golpe sobre la mesa para someter a los gobernadores, y esa omisión exhibió la debilidad que hoy tiene la Presidencia de la República. Si no se diseña y vertebra un nuevo régimen, la desarticulación de los distintos polos de poder que hoy inciden en la política será causa de frustración del proyecto nacional.
***
Carlos Salinas de Gortari
45 años del fraude electoral
En el campo de los candidatos y los partidos, el saldo de su desempeño avisa que los viejos vicios y trampas electorales no fueron desterrados, sólo modernizados.
Ya no se reparte dinero, se entregan monederos electrónicos. Ya no hay tacos de votos, sino despensas. Ya no hay encendidos discursos, sino virulentos spots. Ya no hay acarreo, sino apoyo logístico. Ya no hay urnas embarazadas, sino votos in vitro a través de la coacción o la compra. Ya no sólo hay plata, también hay plomo. Ya no hay candidatos formados en la cuna de la doctrina, sino rentables saltimbanquis dispuestos a cambiar de camiseta mientras dan maromas en el aire.
En esto, candidatos y partidos, lejos de subrayar sus diferencias durante la campaña electoral, dejaron ver cuán parecidos son y, en esa medida, anularon la posibilidad de la elección. Da igual a quién se escoja si el producto político es el mismo. La deslealtad de candidatos y partidos con las instituciones electorales es impresionante. Todos recurren a la denuncia de la fechoría del contrario para asentar, oportunamente, la posibilidad de ganar en el Tribunal lo que no conquistan en la urna. Ensucian el proceso electoral lo más posible y, según el resultado, hacen válida o no la denuncia correspondiente, importándoles un bledo cómo desmoronan la credibilidad en el ejercicio electoral.
A los dirigentes partidistas nacionales les está ocurriendo lo mismo que al presidente de la República, tal es la debilidad de su liderazgo que no consiguen articular una política frente a las expresiones estatales de su propio partido. La alianza de la derecha y la izquierda no parte de la intención ni de la convicción de configurar mejores condiciones para concursar en las elecciones, sino de contener a la fuerza tricolor que supuestamente tenían contra las cuerdas. Y, curiosamente, cuando el pragmatismo de su alianza triunfa, sólo consiguen evitar el coronamiento de un priista, pero no del candidato que arroparon porque éste termina por responder a los intereses de su particular capilla.
Es un decir que México tiene partidos nacionales.
***
La activa participación del crimen en las elecciones revela que la eventual reducción de las ejecuciones no supone la declinación de la violencia.
En esta campaña electoral fue evidente que la participación del crimen se adelantó al resultado del concurso. Eliminar, secuestrar, amedrentar o comprometer a los candidatos anula anticipadamente el ejercicio cívico de elegir a quien se quiere erigir como autoridad o representante. Antes de llegar a las urnas, el crimen preselecciona a quienes pueden concursar, estableciendo cómo y en favor de qué organización criminal deberán orientar su eventual gobierno o representación.
En este capítulo, los partidos incurren en cierta complicidad. Levantan denuncias y quejas, pero de ahí no pasan. La ambición de ocupar esta plaza o aquel asiento los hace renunciar a la idea de cancelar la elección, ahí, donde hay condiciones para realizarla. En esa medida, su tibia reacción adquiere tintes de complicidad, y la incapacidad del Estado para aplacar la participación del crimen se traduce en impunidad.
***
Por absurdo que parezca, la certeza política no sigue a la incertidumbre electoral. El día después de mañana, el lunes, se entrará en una etapa complicada para concretar las metas que el gobierno y los partidos se fijaron supuestamente de común acuerdo. No se pueden operar cambios con mejora si los operados no quieren cambiar.

Las urnas hablaron

Gerardo Hernández
González
Una vez concluido el proceso electoral del pasado 7 de julio, el periodista Gerardo Hernández González se ocupa del tema y hace referencia a lo lamentable que resulta el que “La alternancia en numerosos municipios del país es positiva y natural en cualquier democracia. Sin embargo, México sigue reprobado ante el mundo por la calidad de sus elecciones, manchadas por la violencia y porque el voto es aún objeto de comercio. En estas condiciones, la reforma política es inaplazable.” Gerardo es Director de la revista Espacio 4 pero además publica en Milenio Diario Laguna y en los medios escritos de Grupo Zócalo.

Coahuila demostró que posee memoria y que la paciencia también tiene límites. Aun con índices de abstención elevados, la ciudadanía le cobró a Humberto Moreira y a su partido seis años de desgobierno, traducidos en deuda pública exorbitante, inseguridad, violencia, impunidad y crisis de confianza en las instituciones. Hasta hoy, ninguno de los funcionarios estatales que participó en la trama para condenar al estado al pago de treinta y seis mil millones de pesos —más intereses— ha sido enjuiciado. En un país de leyes, ya estarían en prisión.
Miguel Ángel
Riquelme Solís
El PRI perdió la hegemonía al ser derrotado por el PAN y otras fuerzas políticas en diez municipios, entre ellos Saltillo. El resultado implica un reacomodo de fuerzas, incluso dentro del mismo PRI, y el surgimiento de figuras como la del empresario Isidro López Villarreal, a quien le bastaron treinta días de campaña para ganar la capital y vencer a un político astuto como Fernando de las Fuentes Hernández. El candidato perdedor, quien, como líder del Congreso legalizó créditos irregulares cuando ya se había gastado, incitó el voto de millares de ciudadanos contra su partido.
En Torreón, el triunfo de Miguel Ángel Riquelme se decidió por menos de cuatro mil votos. El PAN demanda contar voto por voto —petición que no aceptó de López Obrador en las presidenciales de 2006—, por presuntos errores de cómputo y por el volumen de sufragios nulos (ocho mil quinientos). En los comicios federales de 2012, el PRI resultó afectado por el alto número votos invalidados. Sin embargo, acató el resultado.
La división le pasó al PAN factura en las urnas, aun cuando de tú a tú le haya ganado al PRI por un menos de un punto. Sin embargo, su coalición con otros partidos lo salvó. Queda la duda de si Jorge Zermeño se habría impuesto a Riquelme, quien llegará a la alcaldía con una ciudad dividida y con equilibrios frágiles. Zermeño denunció a quienes utilizaron su imagen para promoverlo como “candidato sin partido” ni registro oficial, pero jamás pidió el voto para su partido. Menos por Jesús de León.
En Ramos Arizpe, el PAN se decantó por un excelente candidato, Ernesto Saro —el equivalente de Jorge Zermeño—, y aun así perdió de manera sorpresiva. En democracia, ningún triunfo debe darse por sentado. Uno de los mensajes del 7 de julio es que la ciudadanía repudia a los políticos y a los partidos. Así lo confirma el triunfo de Isidro López en Saltillo. Los votantes lo prefirieron a él, por su trayectoria personal y por provenir precisamente de la ciudadanía.
A escala nacional, las elecciones en catorce estados —generales las hubo solo en Baja California, donde el PAN habría conservado el gobierno—, estuvieron marcadas por la violencia y la guerra sucia de todos contra todos. En vísperas de las votaciones, el presidente Enrique Peña ofreció que la Federación se mantendría al margen. El llamado resultó débil y tardío. El PAN y el PRD acusan que el agregado al Pacto por México, para evitar que los gobernadores metieran mano en los procesos e impusieran a a sus candidatos, como pasó en Durango y otras entidades, fue una farsa.
La alternancia en numerosos municipios del país es positiva y natural en cualquier democracia. Sin embargo, México sigue reprobado ante el mundo por la calidad de sus elecciones, manchadas por la violencia y porque el voto es aún objeto de comercio. En estas condiciones, la reforma política es inaplazable.

Maldita Primavera

Roberta Garza
Roberta Garza señala en su texto de hace dos semanas: “Y es que, aunque los grises revienten a los clictivistas, la democracia no es un suceso, es un proceso; si los ciudadanos del país que llamaremos del nunca jamás no tienen de entrada inclinaciones y comportamientos democráticos —es decir, una tolerancia ejemplar por la otredad, una visión de la vida pública como algo que se construye entre todos y cuya responsabilidad se comparte equitativamente, la igualdad como premisa de gobierno y un respeto absoluto por la ley, entre otras—, los tiranos podrán caer una y otra vez y los discursos se encenderán junto a los cafés exprés o las balas, asegún: esos pueblos estarán siempre condenados a la autocracia, a la injusticia y, finalmente, a una pobreza que, aunque no necesariamente será económica, terminará siendo parte indisoluble y corrosiva del mentadísimo tejido social; cuando los ciudadanos de a pie recitan mantras como “el que no transa, no avanza”, consideran que las mujeres son apenas poco más que ganado y ven con velada envidia al reyecito del barrio cargando su escuadra al cinto porque se arregló con el poli de la cuadra, no hay democracia ni futuro que valga, aunque así quiera ostentarse.” Ella colabora en los medios escritos de Grupo Milenio y es originaria de Nuevo León.

Ah, qué tiempos aquellos cuando tantos vieron en el despertar de la juventud árabe un eco de los movimientos estudiantiles de los años 60, un modelo para los Occupys del mundo y una ruta de vía para nuestros 132 que, al unísono, iniciarían el despertar de una nueva revolución cívica —con o sin estallido social— que terminaría con el capitalismo, la globalización, Televisa, Soriana, el gel para cabello y la venta de nuestro petróleo para, al final, implantar un nuevo orden donde reinarían la moral y las buenas costumbres con compromiso, pero sin manipulación, ¡oh sí!
Dos años después han sido depuestos no pocos tiranos —Gadafi en Libia, Mubarak en Egipto, Ben Ali en Túnez—, pero sus pueblos no solo no han establecido las democracias que el músculo de esos dictadores supuestamente impedía, sino que han sido arrastrados a sangrientas y facciosas luchas por el poder que han desembocado en un caos mayor, más arbitrariedad y más miseria: los ciudadanos egipcios vitorearon gustosos el golpe de Estado que hace unos días el viejo ejército de Mubarak le dio a Mursi, el democráticamente electo fundamentalista islámico, a quien sus legítimos votos colocaron en la silla apenas un año atrás.
O. Mubarak
Y es que, aunque los grises revienten a los clictivistas, la democracia no es un suceso, es un proceso; si los ciudadanos del país que llamaremos del nunca jamás no tienen de entrada inclinaciones y comportamientos democráticos —es decir, una tolerancia ejemplar por la otredad, una visión de la vida pública como algo que se construye entre todos y cuya responsabilidad se comparte equitativamente, la igualdad como premisa de gobierno y un respeto absoluto por la ley, entre otras—, los tiranos podrán caer una y otra vez y los discursos se encenderán junto a los cafés exprés o las balas, asegún: esos pueblos estarán siempre condenados a la autocracia, a la injusticia y, finalmente, a una pobreza que, aunque no necesariamente será económica, terminará siendo parte indisoluble y corrosiva del mentadísimo tejido social; cuando los ciudadanos de a pie recitan mantras como “el que no transa, no avanza”, consideran que las mujeres son apenas poco más que ganado y ven con velada envidia al reyecito del barrio cargando su escuadra al cinto porque se arregló con el poli de la cuadra, no hay democracia ni futuro que valga, aunque así quiera ostentarse.
Por otro lado, en el entendido de que no existen las sociedades verdaderamente libres —dice Ai Weiwei— ni, por ende, enteramente democráticas, los países que más o menos funcionan dentro de un marco legal sólido y con instituciones que permanecen con independencia de los gobiernos en turno son aquellos cuyos ciudadanos nacen creyendo en el sistema y lo construyen de abajo hacia arriba a lo largo de sus vidas: pagando sus impuestos, evitando y denunciando la corrupción, fomentando la libertad y el bienestar de sus comunidades y asegurando la trasmisión de esos valores a la siguiente generación, entre otras.
En México podemos presumir que no hemos tenido las decepciones de la primavera árabe: más allá de la televisada muerte de las 132 esperanzas, y del nacimiento de los anarcovándalos tan consentidos por la izquierda progresista y de vanguardia, hemos regresado sin mayores sobresaltos al PRI a Los Pinos, con todo y sus caídas del sistema.
Twitter: @robertayque