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27 de febrero de 2019

Pasado, presente y futuro perdidos


EN MÉXICO estamos encerrados en la impostura de la obediencia, el conductismo cotidiano de parte de los expertos "yoyos" que nos imponen en la caja luminosa e implícitos van la ingenua generosidad del gobierno hacia sus súbditos, es decir el lobo, no disfrazado, sino sólo simulando ser un manso gatito. 



Vecino de Matamoros de La Laguna, Coahuila Fidencio Treviño Maldonado es colaborador de medios escritos y electrónicos, tanto de la comarca como de Saltillo. Además catorcenalmente colabora en la revista Siglo Nuevo que se encarta como suplemento en el periódico El Siglo de Torreón. En el presente artículo realiza una reflexión acerca de cómo se encuentran perdidos nuestro presente, pasado y futuro a causa de la corrupción que permea al gobierno y a la sociedad en general, y a la esperanza que no obstante renovamos los mexicanos cada sexenio, lo que coincide con cada cambio de régimen gubernamental.


Como un cuento o novela, nuestra reseña del país esta plagada de cosas y eventos maravillosos y a la vez nefastos. País el nuestro que se mece entre ambivalencias y paradojas, complejo en sus historias, desde la oficial, hasta la nunca contada, la olvidada y, la que día a día repetimos, una historia que nos conviene.
Cada seis años  muchos mexicanos renovamos la esperanza, dejamos atrás las desilusiones, los proyectos y sueños fallidos, sorteamos los tiempos borrascosos y emprendemos el vuelo hacia horizontes mejores.
Desde hace tiempo que en México gobiernan funcionarios que no tienen nada de estúpidos, son personas listas que simplemente forman parte de los diferentes pactos políticos de impunidad en donde jueces, fiscales y otros poderes de la justicia están detrás de las redes delincuenciales y de ahí que el horizonte que dejamos, sea oscuro, manchado o salpicado de temores, el presente con la incertidumbre latente y muchos resabios en contra de la casta divina que nos gobierna, mientras el futuro llega repleto de esperanzas.  
Fincamos y renovamos nuestros votos con actos de fe, cada vez que hay elecciones, ellos (Las instituciones) ponen los gallos y gallinas y nosotros el alimento, el producto también ellos lo comercializan, sin embargo en este futuro perdido de nación tal vez se logre rescatar algo de esta gran tragedia en nuestro simple sistema de dominación que como herencia banal por siglos seguimos recibiendo.
El vivir antes,  ahora y después en este país, es sobrevivir entre la vida y la muerte, entre esperanzas y desesperanzas, entre sueños y pesadillas y, en aquella sentencia o metáfora a la que Nietzsche hace referencia; el dogmatismo.
En otras palabras en México estamos encerrados en la impostura de la obediencia, el conductismo cotidiano de parte de los expertos "yoyos" que nos imponen en la caja luminosa e implícitos van la ingenua generosidad del gobierno hacia sus súbditos, es decir el lobo, no disfrazado, sino sólo simulando ser un manso gatito.
De una u otra forma hemos sido sometidos a las reglas que nos dictan, estén ebien o mal redactadas y peor llevadas a cabo -Hace años el mejor cronista de Béisbol que tuvimos en México El Mago Septien repetía que en este deporte –el beisbol- contra  la base por bolas y  en la vida, contra la muerte no hay defensa y, en lo particular, como están las cosas y sus consecuencias en este país le agregaría que ante la corrupción e impunidad que permea a toda la sociedad y estratos económicos tampoco hay defensa posible.
Nuestro pasado esta concebido en la ambición, la prueba es la historia plagada de traiciones y asesinatos que se dio entre caudillos, héroes, bandidos, villanos y tiranos en pos del poder, eliminados por el simple hecho de ser estorbos en las ambiciones de poder ede otros.
El presente, lleno de tecnología con una modernidad descarnada que mata, mutila, roba y saquea al pueblo en forma por demás descarada a sabiendas que el fuero, la impunidad y la corrupción son las armas modernas usadas para hacer imperios de fortunas y pasear inclusive por el mundo sus vergüenzas de ser bandidos de alcurnia, este es parte de nuestro presente con más muertes que cualquier país en guerra, con récord no sólo de violencia sino de impunidad.
Mientras en el futuro de la nación se extiende un horizonte pálido como la duda y, parece ser este rasgo llamado esperanza que a los mexicanos aún nadie ni extranjeros o nacionales nos han podido quitar…
Esperanzas renovadas, fallidas y hasta repletas de desilusiones, pero no dejan de ser eso; esperanzas, tal vez no prometidas por nadie, sólo como proyectadas en nuestras mentes.
Así que debemos aprender de nuestro pasado, sin repetir lo malo y tomar lo bueno, componer nuestro presente comenzando por nosotros, sin esperar a que otros lo hagan y pensar lo que en todos los aspectos dejamos a las generaciones que llegan en tropel.
¿Fácil verdad?. Sugerencias y Comentarios:  kinotre@hotmail.com