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14 de febrero de 2013

El Retorno de Sifuentes

Gerardo
Hernández González


 El Retorno de Sifuentes y Equilibrios de Poder fueron los títulos bajo los que se publicó la columna Capitolio que escribe para varios medios de Coahuila el periodista lagunero Gerardo Hernández González. Los comentarios publicados el 05 y 06 de febrero tienen como base la entrevista que se publico en el bisemanario Espacio 4 hace un par de semanas, medio del que es director Hernández González.


Raúl Sifuentes Guerrero esperó más de un sexenio para lidiar de nuevo en la arena política estatal, tras su desempeño como secretario de Gobierno en la administración de Enrique Martínez y aspirar, sin éxito, a sucederle. El anuncio de que el Movimiento Ciudadano (MC) lo postulará para la alcaldía de Torreón genera reacciones en partidos, columnas y círculos oficiales, por su conocimiento del medio y los efectos que su participación podría tener en los comicios del 7 de julio. ¿Lo hace para beneficiar al PAN y dañar al PRI, como se piensa?
Rubén Ignacio
Moreira Valdez
“Competiré por la alcaldía de Torreón para ganar y no para afectar o favorecer a otros aspirantes”, replica el ex jefe político de “La Burbuja”, cuyos operadores fueron absorbidos por los gobiernos de Humberto y Rubén Moreira. Es su primera entrevista en siete años, tras renunciar al PRI, que lo marginó de la candidatura al gobierno del estado “por una decisión absurda” del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, influida por intereses de su entonces presidente Eloy Fuentes.
Raúl Sifuentes
Guerrero
Sifuentes anticipa que será candidato del Movimiento Ciudadano y de otras fuerzas que lo postularon para senador en 2006. Asegura que sus posibilidades para suceder a Eduardo Olmos —antiguo miembro de su equipo— son reales, pues la elección del 7 de julio “será de tercios”. Explica que la diferencia para obtener la victoria, además del voto de las izquierdas y de grupos sociales, se la darán los priistas y panistas inconformes “por la imposición de candidatos y la exclusión que priva en sus partidos”.
Enrique
Mártinez y Martínez
Advierte que la posición del PRI en Torreón es insostenible. Sectores sociales cada vez más amplios buscan una alternativa distinta de las que han gobernado la ciudad en los últimos lustros. Dice, por otra parte, que el desarrollo de las capitales y el rezago del resto de las regiones refuerzan el sentimiento de abandono de los gobiernos de Coahuila y Durango, alienta la creación del Estado de La Laguna y pondera la necesidad de un gobernador lagunero.
Humberto Moreira Valdés
La postulación de Sifuentes marca su regreso a la política, en un plano más visible. En 2005, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le impidió participar en el proceso interno del PRI, que nombró a Humberto Moreira candidato al gobierno del estado, por no cumplir un requisito estatutario. El virtual abanderado del MC y de otras fuerzas anuncia que su proyecto va más allá del 7 de julio. “El objetivo consiste en consolidar, en el norte del país, un movimiento de izquierda capaz de incidir en procesos federales y locales futuros”.
Dedicado a negocios personales y familiares, Sifuentes basa sus proyecciones en los casi setenta mil votos que el PRD, el PT y el MC obtuvieron en los distritos 05 y 06 de Torreón, en los comicios de 2012. “Existe un malestar ciudadano creciente contra el PRI y el PAN, que se manifiesta en las calles y se expresa en las urnas”, señala el ex priista originario de San Pedro.
Sobre el estado que entregó Enrique Martínez y el que dejó Humberto Moreira, dice que los ciudadanos cuentan con bases suficientes para comparar un gobierno responsable y otro que no lo fue. La gestión de Martínez terminó con deuda cero y la de Moreira con pasivos por más de treinta y seis mil millones de pesos —solo con bancos—. Lo grave, observa, es que el destino de esos recursos aún no se aclara y los responsables de adquirir créditos ilegales gozan de impunidad total; otros, incluso, de fuero.

Erasmo López Villarreal
Equilibrios de Poder

Entre los pocos priistas que después de haber renunciado a su partido fueron alcaldes por otra formación política, destaca el de Erasmo López Villarreal. Su experiencia es aún más singular, pues primero presidió Ramos Arizpe bajo las siglas del PRI (1973-1975) y luego por las del PARM (1985-1987). Por tanto, sabe de qué habla cuando recita la máxima del presidente Ruiz Cortines, válida antes de la alternancia en Los Pinos: “Los gobernadores, los diputados federales y los senadores son del presidente de la República; los diputados locales, del gobernador; y los alcaldes, del pueblo”.
López Villarreal es uno de los ex alcaldes mejor calificados, entre otras razones, por su educación, sencillez y porque “no robó”. La mayoría, no solo de Ramos, que también los ha tenido pésimos, como el actual, sino del país, está en las antípodas. El poder convierte a muchos no en empresarios, que para serlo se necesitan ciertas cualidades y sujeción a las leyes, sino en nuevos ricos. Es el caso de Ignacio Segura Teniente, de Parras, a quien por lo visto no le bastó un primer período de cuatro años en la Presidencia Municipal; ahora busca un segundo, como si la tierra del Apóstol de la Democracia no hubiera sufrido ya bastante saqueo y deshonra.
Jorge Masso Masso
Jorge Masso (Saltillo) y Francisco Dávila (Torreón) buscaron ser también alcaldes fuera del PRI, en su caso sin éxito, en los gobiernos de José de las Fuentes (dato digno de tomarse en cuenta por el derrotero que tomen las elecciones en la capital del estado) y de Enrique Martínez. El turno es ahora de Raúl Sifuentes Guerrero, originario de San Pedro, arraigado en Torreón. La ciudad ha sido gobernada por gente nacida en otros municipios, como don Braulio Fernández Aguirre, sampetrino; y don Rodolfo Guerrero González, de Viesca.
Igual que Erasmo López, Sifuentes avizora, con Enrique Peña, el regreso de las viejas formas (“ruizcortinistas”). El PRI y Gobernación —prevé— controlarán a los gobernadores, que en los doce años del PAN en Los Pinos tuvieron libertad absoluta para manejar los estados y nombrar candidatos. En el futuro, las decisiones pasarán de nuevo por las instancias federales y en algunos casos será el presidente quien las asuma, para “volver al orden”. Peña está comprometido con Acción Nacional y el PRD a celebrar elecciones libres y respetar sus resultados, anota.
Francisco
Dávila Rodríguez
En el mismo escenario, opina que la presencia del ex gobernador Enrique Martínez en el gabinete de Peña Nieto y la de otros coahuilenses en posiciones relevantes —Javier Guerrero en la subsecretaría de Desarrollo Social y Alejandro Gutiérrez, asesor del líder del Congreso, Manlio Fabio Beltrones—, propiciará “equilibrios de poder en el estado”, después de la concentración que ejerció Humberto Moreira, exiliado en Madrid por el tema de la deuda y otros escándalos.
En entrevista con el bisemanario “Espacio 4”, Sifuentes habla de “La Burbuja” y de la participación de sus antiguos operadores en las administraciones de Enrique Martínez, Humberto y Rubén Moreira. Su comunicación con el actual gobernador —dice— “es nula”. Asegura que ya superó “episodios del pasado” y que su retorno a la política “no es con fines revanchistas”. Participar como candidato del Movimiento Ciudadano a la alcaldía pondrá a prueba su capacidad persuasiva y la memoria de la sociedad. El tiempo dirá si le sucede lo que a Masso y a Dávila, o se convierte en líder de una nueva corriente que contrapese y sume a otras de La Laguna y del estado.

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