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28 de mayo de 2013

Pacto de fieras

Fidencio Treviño
 Maldonado
En un país como México el hambre no es un problema que se pueda resolver por decreto o con buena voluntad, sino trabajando para superar la disparidad que existen en las oportunidades de trabajo, estudio y buena calidad de vida. Si los gobiernos se preocuparan más en la generación de empleos y oportunidades para todos, desde hace mucho tiempo nuestro país estaría entre los progresistas y no habría tantos expulsados que buscan en otros lares lo que no pueden obtener aquí nos dice Fidencio Treviño Maldonado en el artículo que se reproduce en El Periódico de Saltillo y que puede leer directamente aquí:

Aullemos, dijo el lobo.

La presa se llama México, un país que se cae a pedazos, trozos de una patria que no podemos armar y, que nuestra clase política se encarga de descomponer en cada movimiento que hace. Pacto por México, uno más de los programas que el endeble sistema político acaba de parir -o malparir- ya que desde su inicio está en debacle, el fracaso va implícito en cada programa que lanza la fuerza que maneja el país.
Se pretende con este pacto terminar con cientos de problemas que aquejan a la clase política, es decir a “La Casta Divina” y demuestra que el Pacto por México está creado para beneficiar sólo y únicamente a ellos, no al pueblo o a Juan Pérez, al menos en Veracruz, en Guerrero, en Michoacán y otros Estados ya se conoció la pretensión que lleva, y no es otra que afianzar en el poder al partido que ostenta éste, los Estados que están próximos a elecciones son el perfecto blanco para estos programas.
Algunas de las fuerzas vivas del país no quieren entrar al llamado Pacto por México, es el caso del PAN, PRD y PT, mientras a los partiditos de mentiras como el Verde Ecologista y el PANAL de los profesores ni qué decir, ellos si se bajan rápido los pantalones y se ponen de hinojos ante lo que los PRIistas ordenen. En el aun muy lejano horizonte de la patria no se ve nada, ni siquiera dan una esperanza como el cuento de Juan Rulfo, -que ni el ladrido de los perros escuchan- y, siguiendo con Rulfo en la novela de Pedro Páramo parecen decir -Me cruzaré de brazos y Comala morirá de hambre-. Aquí no es la novela de Rulfo, ni es Comala, es el país al que quieran o no, deben lo mucho o poco que tienen nuestra clase política.
Terminar con el hambre es la cruzada del actual gobierno, sin embargo la tónica de gobernar o de los encargados de esta tarea poco o nada han cambiado, son los mismos lobos que andan en la manada, tal vez más viejos, pero con los colmillos retorcidos y prontos a clavarlos en donde sea. Se necesita no un cambio estructural del sistema, que al final sería lo más fácil, lo que hace falta para este cambio es la mentalidad, la actitud, las aptitudes y las formas con todo y fondos, es decir otros políticos. ¿Dónde...? tal vez en otro planeta o no muy lejos en otro país, porque los nuestros como ha quedado demostrado y para el caso están tangibles más menos 24 millones de testigos, jodidos, miserables, pobres y hambrientos que por años contemplan cientos de comisiones, programas, métodos, fórmulas y hasta recetas domésticas para terminar con el hambre.
Nuestra bien pagada clase política sabe que con buena educación, inversión en proyectos de producción y desde luego generando empleos, el hambre se amortigua y hasta se reduce la miseria; sin embargo, si algo tienen nuestros gobernantes y jefes es que no son pendejos para llevar a cabo programas de tal envergadura, y saben también que un pueblo hambriento, analfabeta e improductivo no puede pensar y de esta manera con métodos mediáticos de distracción, con pactos en la cúpula muy cacaraqueados y alentando el analfabetismo con la educación mediocre, el pueblo seguirá siendo miserable y aunque se gaste mucho dinero promoviendo la mentada democracia, el pueblo nunca comerá de este rasgo (Democracia), porque nada ganamos con tener gobernantes “elegidos” por la democracia si la pobreza y miseria siguen imperando.
¿Qué es mejor tener democracia o tener trabajo, mejor educación y alimentos para la familia? La respuesta sin duda es tener alimentos y todos, menos los políticos dirán: Que la pinche democracia se largue a la chingada si no hay que comer. ¿Qué pensará la mayoría si el hambre los deja pensar? Total que el mentado Pacto por México es -o al menos ya está demostrado- otra más de las masturbaciones mentales de la Casta Divina que nos gobierna...

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